Darsi Ferrer es uno de los tres disidentes en huelga de hambre en Cuba y uno de los seis médicos presos políticos. Reconocido por AI como prisionero de conciencia, hace poco fue premiado por EE.UU.
A la cárcel por dos sacos de cemento
EFE Darsi Ferrer (derecha), durante una marcha pacífica antes de su detención el 21 de julio de 2009
Domingo , 04-04-10
«La razón por la que estoy confinado detrás de estas rejas y muros, sobreviviendo en condiciones precarias, es para castigarme por no dejar que me arrebaten mis sueños de libertad», resumía así su situación el doctor Darsi Ferrer, en una carta abierta al Ministerio de Interior fechada el 10 de agosto de 2009. Pocas semanas antes, el 21 de julio, el director del ilegal Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas de La Habana, en memoria de una legendaria figura cubana, había sido detenido con la excusa de comprar «ilegalmente» dos sacos de cemento.
Su esposa, Yusnaimy Jorge Soco, explicó a ABC que la policía política no se molestó siquiera en averiguar si tenían o no la factura de la compra del cemento para arreglar su deteriorada casa del barrio habanero de Santo Suárez. «Sin mostrarnos la orden de registro, nos arrebataron los sacos, cien tiras de planchuela (reja) y arrancaron dos ventanas», lamentó Yusnaimy. Aunque fuera verdad que los Ferrer consiguieron el cemento en el mercado negro, estarían cometiendo el mismo delito que miles de familias que intentan sobrevivir en la Cuba de los hermanos Castro.
Con cámara oculta
La diferencia es que este médico, nacido en 1969 en Pinar del Río, organizaba cada 10 de diciembre, el día mundial de los derechos humanos, marchas pacíficas en el parque de Villalón, en el Vedado. Después de la primera marcha fue expulsado de su trabajo como médico de familia en el Policlínico Luyanó, en el municipio 10 de octubre, y comenzó una destacada labor en los barrios marginales. Convertido en reportero denunció la situación de la sanidad a través de documentales realizados con una cámara oculta en hospitales; así cómo malviven ex glorias del deporte, la discriminación racial o la pobreza.
El doctor Ferrer emprendió la huelga de hambre el pasado 20 de marzo para denunciar la falta de atención estomatológica que sufre (tiene una sepsis bucal) y la violación de su derecho al debido proceso. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn) denunció esta semana que Ferrer permanece «sin juicio ni cargos formales».
El médico opositor convive con delincuentes comunes enfermos de sida o tuberculosis en la prisión de alta seguridad de Valle Grande, a las afueras de la capital. Ferrer malvive en el destamento 16 (sala) con otros 120 presos, en un ambiente «irrespirable y condiciones infrahumanas», apuntó su esposa. Los prisioneros duermen en literas de tres pisos, con una separación entre cada bloque de menos de un metro, donde se amontonan las pertenencias.
Yusnaimy Jorge, que pudo visitarlo el pasado miércoles, lo encontró «decaído y con fuertes dolores». Después de la muerte «evitable» del prisionero de conciencia Orlando Zapata el 23 de febrero, mantienen el ayuno los disidentes Guillermo Fariñas y Franklin Pelegrino del Toro. Éste último, en protesta desde el 28 de febrero, fue trasladado ayer por su familia al hospital provincial de Holguín, según informó el presidente de la Ccdhrn, Elizardo Sánchez.
Reconocido como prisionero de conciencia por Amnistía Internacional desde el pasado 26 de febrero, Darsi Ferrer es uno de seis médicos disidentes presos, junto a Óscar Elías Biscet o José Luis García Paneque. Estados Unidos también se ha fijado en él, al otorgarle el pasado 23 de febrero una mención honorífica del Premio a los Defensores de la Libertad 2009 que concede el Departamento de Estado.

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