Miércoles
, 31-03-10
Los mismos de siempre, incluida la ministra de turno, ya ven la salida del túnel inmobiliario. Solo lo ve su imaginación, va contra la lógica, pero advierten a potenciales compradores que se apresuren, que los precios vuelven a repuntar, que compren ya. Incluso interpretan alguna estadística torturada como indicador anticipado de que vuelve la fiesta.
Pero las estadísticas del sector inmobiliario, que siguen siendo bastante deficientes y requieren matices en el análisis, dicen que el mercado está desequilibrado para la oferta, a corto y a medio e incluso a largo plazo. Las viviendas sin utilizar y en venta desbordan las necesidades de los compradores; y los mercados añadidos (extranjeros, segunda vivienda e inversores) no se notan. Invertir en vivienda no se lleva ahora; menos aún si la oferta no ajusta precios y espera milagros.
Se construye menos que antes, menos de la mitad; pero se vende aún menos. De manera que la oferta sigue siendo superior a la demanda y el stock de producto por vender aumenta. En torno a un millón de pisos buscan comprador; algunos no se venderán en décadas, hasta el próximo «boom»; otros tendrán comprador cuando el pecio atraiga u otros factores singulares lo permitan. Y muchos seguirán en oferta.
Por el lado de la demanda apenas hay movimiento; ni siquiera con la excepcional coyuntura de unos tipos hipotecarios mínimos, disponibles solo para compradores solventes y afianzados. Cuando suban los tipos, que subirán, la oferta tendrá más apuros y el precio se irá abajo. Comparar los precios inmobiliarios españoles con los europeos acredita que los de aquí siguen en las nubes. No quieren bajar pero, antes o después, lo hará la realidad. Cuanto más tarden en hacerlo producirán más quebrantos.

