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Jueves
, 01-04-10 a las 12
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En búsqueda de algo todavía más elusivo que nuevos yacimientos de hidrocarburos -es decir, un mínimo consenso bipartidista que permita formular una nueva y responsable política energética para la mayor economía del mundo- el presidente de EE.UU., Barack Obama, se ha declarado partidario de buscar y extraer de petróleo y gas natural en las costas de Estados Unidos. Una alternativa cuestionada por el movimiento ecologista pero defendida por el Partido Republicano con su famosa consigna electoral "drill, baby, drill" ("perfora, cariño, perfora").
La iniciativa de la Casa Blanca, que con simbolismo sobre el alto coste estratégico del petróleo ha sido presentada en unas instalaciones militares a las afueras de Washington, contempla abrir nuevas áreas de explotación sobre todo en la costa este de Estados Unidos. En virtud de esta decisión sin precedentes en más de dos décadas, la Administración Obama autorizará inmediatas prospecciones en la costa de Virginia contando con el visto bueno de consideraciones medioambientales y de seguridad militar.
Parte de una estrategia más amplia
Según ha recalcado Obama, "esta no es una decisión que he tomado a la ligera", insistiendo en que se trata de la política adecuada para satisfacer las voraces necesidades energéticas de Estados Unidos, promover el empleo y mantener la competitividad de la economía americana. El presidente también ha recalcado que este plan "forma parte de una estrategia más amplia para avanzar desde una economía basada en combustibles fósiles y petróleo extranjero hasta una economía de combustibles domésticos y energía limpia".
El plan, pese al riesgo de vertidos y destrucción de frágiles ecosistemas, también contempla permitir la explotación de dos tercios de los recursos de petróleo y gas natural existentes en la sureña zona del Golfo de México. Además de estudiar la posibilidad de explotaciones adicionales en otras porciones del Atlántico. En el caso particular de Alaska, la Administración Obama estudiará la viabilidad de obtener hidrocarburos en las zonas de Beaufort y Chukchi, pero sin contemplar autorizaciones de explotación antes del 2013.
Esta iniciativa tiene límites que coinciden con bastiones electorales del Partido Demócrata como los estados de California, Oregón y Washington, donde imperan enormes sensibilidades ecologistas. En esas zonas paradisíacas de la costa oeste, la Casa Blanca no contempla otorgar permisos de perforación hasta el 2017. La bahía de Bristol, en Alaska, también quedará fuera de las ambiciones petroleras a pesar de los polémicos planes de explotación impulsados por la Administración Bush.
El propio presidente Obama ha vinculado su decisión sobre el "drill, baby, drill" al deseo de obtener el respaldo de los republicanos en el Congreso para una bloqueada reforma legislativa sobre cambio climático y energía. A juicio del ocupante de la Casa Blanca: "La única forma en que esta transición tendrá éxito es si fortalece nuestra economía a corto y largo plazo. No reconocer esta realidad sería un error".
Esa reforma auspiciada por la Administración Obama contempla recortar las emisiones contaminantes relacionadas con el efecto invernadero en un 17 por ciento para el 2020, con la implantación de un sistema de cuotas de contaminación. Además de lograr un suministro energético que además de fuentes renovables incluya centrales nucleares, mayor producción doméstica de petróleo y gas natural, y esfuerzos para hacer más limpio el proceso de generación de electricidad a partir de la combustión de carbón.


