
Miércoles
, 31-03-10
El inicio del proceso oficial por parte de Caixa Galicia y Caixanova para explorar su posible fusión ha desatado una nueva guerra de localismos entre los alcaldes socialistas de La Coruña y Vigo, que ayer se lanzaron a reclamar para sus respectivas ciudades el peso dominante de la entidad que resulte, cuando el proyecto ni siquiera ha sido avalado por las asambleas generales de las cajas.
El regidor coruñés, Javier Losada, esgrimió el mayor volumen de Caixa Galicia y la condición de su ciudad como «capital financiera» de la Comunidad para que la fusión no altere este status, ya que ejercerá «todas las acciones y medidas» a su alcance para que siga siendo así. Además, advirtió que «no permaneceré pasivo» si se perjudica a La Coruña, y pedirá responsabilidades al presidente de la Xunta si así ocurriera.
«Quiero dejar bien claro que estoy defendiendo a Galicia con ambición y con rigor, sin localismos», añadió Losada en una intervención que colgó incluso en un conocido portal de videos de internet, «el único verbo que debemos conjugar es Coruña, todos juntos, con un interés común».
En el sur, Abel Caballero protagonizó otro capítulo de su particular serial -ha convertido el rechazo a la fusión en el único argumento de su cuestionada gestión municipal en estos últimos meses- al proclamar que la operación consistirá «en una absorción de Caixa Galicia por parte de Caixanova», y si no fuera así, la entidad que preside Julio Fernández Gayoso «continuaría en solitario».
«Feijóo pierde»
El ex ministro se felicitó de que «Vigo ganó y Feijóo perdió», y atribuyó al presidente de la Xunta la intención inicial de que Caixa Galicia hubiera absorbido a Caixanova. «Y ahora es al contrario», indicó el alcalde olívico, al tiempo que permanecerá «atento» al desarrollo del proceso.
Con su ya habitual tono desafiante, Caballero retó a Alberto Núñez Feijóo a que desmienta sus afirmaciones, después de decir que éste «asumió los planteamientos» realizados por Caixanova «y desde esta ciudad». Además, advirtió que Feijóo «forzó intentos de engaño e hizo tanto daño que puede intentar engañar de nuevo».
Desde el PSdeG, Manuel Vázquez fue incapaz de poner orden entre sus correligionarios. Ausente ayer del debate, fue su portavoz parlamentario, Xaquín Fernández Leiceaga quien expresó la «plena satisfacción» de los socialistas ante el inicio de un probable proceso de fusión, que tachó de «difícil». Como ya hiciera el lunes su jefe de filas, Leiceaga subrayó que el acuerdo entre las cajas demuestra que «no existía bloqueo del Banco de España ni del Gobierno central y la Ley (de Cajas) tampoco aparece como la panacea».
«Prudencia»
Localismos aparte, la Xunta hizo ayer un llamamiento para poner fin «a los rumores interesados» y abordar desde la «prudencia» las negociaciones que las dos cajas afrontarán a partir de la próxima semana. El consejero de Presidencia, Alfonso Rueda, eludió contestar a los dos alcaldes, y reiteró la necesidad de ser «responsables» a la hora de realizar manifestaciones.
No obstante, Rueda evitó responder si la fusión será «paritaria y equilibrada», como la Xunta defendió desde un primer momento para evitar trasladar la sensación de vencedores y vencidos en un proceso que ya contaba con suficientes obstáculos como para salir adelante.
Los nacionalistas gallegos -aliado del PP a favor de la fusión- demandaron ayer a la Xunta que siga tutelando la operación y no cese en el empeño de «democratizar» las cajas de ahorro. Carlos Aymerich demandó a Feijóo que se convierta en «garante» de la fusión y que insista en garantizar la aplicación de la Ley de Cajas de Galicia.


