En 200 piezas, y en la Biblioteca Nacional se ausculta su apasionante y ejemplar vida con material inédito: «Don Juan», 150 fotografías, cartas a premios Nobel y coetáneos... He aquí su legado
Sus Majestades los Reyes inauguran hoy la exposición «Gregorio Marañón. Médico, humanista y liberal», en la Biblioteca Nacional. Organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, se trata de un gran proyecto de la Fundación Gregorio Marañón para recordar al científico e intelectual medio siglo después de su muerte. Dos centenares de tesoros marañonianos (ABCD las Artes y las Letras adelantó el sábado sus Apuntes inéditos y correspondencia con García Lorca), siete décadas (murió con 72 años) para siete apartados de la apasionante vida de uno de nuestros grandes hombres:
Orígenes. Huérfano a temprana edad, durante su juventud trató a relevantes amigos de su padre como Pereda, Menéndez Pelayo y Galdós. De ellos aprendió la lección de la tolerancia. Retratos de Menéndez Pelayo y Galdós que realizó Sorolla, cartas, fotografías de familia y libros dedicados por Marañón a su mujer descorren el telón.
La Edad de Plata de la cultura española (1898-1936). España abre su balcón a la modernidad. Ciencia es la palabra clave para la Generación del 14 (a la que pertenece) que, en palabras de Ortega y Gasset, impulsó la «europeización» de España, y en la que Marañón tuvo un papel fundamental en el ámbito científico y en la vida social, cultural y política. Con majestuoso carboncillo y óleo, Ignacio Zuloaga retrata a los prohombres («Mis amigos», procedente del Museo de Zumaia, con Ortega y Marañón en el epicentro de la vida española); cartas a Marañón de Unamuno, Baroja, Ortega, Ayala o Lorca.
Visión de España. El Greco, Regoyos, Gutiérrez Solana o Julio Antonio ilustran la pasión de Marañón por España y el Cigarral de Toledo. Se incluye el manuscrito y fotos de su viaje a Las Hurdes, junto a Alfonso XIII, en junio de 1922.
Humanismo médico. Pionero de la endocrinología en España, Marañón luchó contra las enfermedades infecciosas. 32 monografías y más de mil artículos de investigación lo atestiguan. Sus descubrimientos sobre las enfermedades infecciosas, la emoción, la diabetes, la obesidad y sus trabajos sobre biología sexual, entre otros, le otorgaron fama mundial. Marañón fue uno de los grandes estudiosos del climaterio y de su enorme significación biológica y humana. Se recrea su mesa de trabajo. Antonio López Vega, director de la Fundación Gregorio Marañón, y comisario junto a Juan Pablo Fusi de esta magnífica exposición, destaca la «preocupación nacional» que «Marañón hace de Santiago Ramón y Cajal». Era su paradigma de científico moderno, «el hombre que con su descubrimiento de la contigüidad neuronal culminó el edificio de la morfología», destaca el académico de Medicina Diego Gracia Guillén. Marañón perteneció a cinco Academias, y llevó a la Real Academia a Ortega.
Liberalismo y política. En los dramáticos meses previos a la guerra incivil, Marañón llamó a la responsabilidad, comprensión, respeto a la normalidad democrática y a la concordia civil, detalla López Vega. Intentaba inyectar la medicina psicosomática, de la que él era emblema, a la realidad sociopolítica. Confió en la viabilidad de la II República, pero el desgarro interior por los acontecimientos revolucionarios, los asesinatos, su paso por las checas de Madrid, las presiones... le alejaron del régimen republicano. Su vida corre peligro y en diciembre de 1936 parte hacia París en compañía de Menéndez Pidal. Antonio López Vega expone a ABC la idea de liberalismo con respeto a las vidas de los demás que Marañón comanda como su gran proyecto humano: «Él representa la tercera España, aquella que se sintió divorciada del giro de los acontecimientos en 1936. Marañón se convierte en puente entre las dos orillas. Don Gregorio, como conciliador entre las dos Españas». Una fotografía muestra en penumbra su codo apoyado en los barrotes de la cárcel. Fue acusado de participar en La Sanjuanada contra la dictadura de Primo de Rivera. Se le condenó a un mes de prisión y 100.000 pesetas.
Historiador y ensayista. Los manuscritos y la imperecedera obra histórica y ensayística de un gigante, como el «Ensayo biológico del padre Feijoo», «El Conde-Duque de Olivares, o el texto inédito de Marañón de «Don Juan», firmado, de 89 páginas (Archivo Gregorio Marañón y Bertrán de Lis). A Delibes le fascinó la pulcritud y claridad de la escritura marañoniana.
La herencia de Marañón. Sigue plenamente vigente. Desde su alto sentido humano y liberal, Marañón ausculta a un numantino con pelagra como ayuda al perseguido. Cuando los españoles se arrostraban hacia un precipio de odio, incomprensión y rencor, Marañón abogó siempre por la reconciliación. Ejemplo vital. «En la europeización de España, Marañón tiene un papel clave cultural y social», concluye López Vega.

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