Lunes
, 22-03-10
El nuevo sincrotrón Alba, un acelerador de partículas capaz de observar estructuras moleculares como si fuera un grandioso microscopio se inaugura esta tarde en Cerdanyola del Vallès (Barcelona). Según su director científico, Salvador Ferer, «el Alba va a dotar a España de un Fórmula 1que le permitirá competir desde los primeros puestos de la parrilla».
Aunque según el científico, lo importante es su contenido, desde el aire, la carrocería del Sincrotrón ofrece la imágen de una espectacular hélice plateada, que ha costado unos 200 millones de euros financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat. Aunque en estos momentos sólo están en marcha dos terceras partes de la instalación, que tendrá 22.870 metros cuadrados, en ellas ya trabajan 145 personas, sobretodo físicos e ingenieros, y cuenta con siete líneas de luz experimentales, aunque puede llegar a treinta en función de la financiación.
A la inauguración del sincrotrón de última hornada, comparable con el Diamond de Reino Unido, o el Soleil de Francia, asistirán el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero; el president de la Generalitat, José Montilla; y la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia. Los presidentes, que almorzarán juntos en el Palau de la Generalitat antes de la inauguración, no habían mantenido un encuentro desde principios de año, cuando coincidieron en Madrid tras la publicación del editorial conjunto de los periódicos en el que se reclamaba que no se recortase el Estatut. Alba es una herramienta catalogada por Ferrer de «básica en un país desarrolado como el nuestro, tanto como lo son los rayos X en medicina».
Su utilidad principal es su capacidad de producir un haz de luz microscópico de gran intensidad que permite observar la estructura de la materia, informa Efe. Así, el sincrotrón Alba tendrá una calidad de primer orden mundial y se usará para la investigación en un amplio abanico de desciplinas científicas tales como la física, la química, la ciencia de materiales, la biología o la medicina.
La luz generada se derivará a las diferentes estaciones de trabajo donde los usuarios podrán usarla para sus observaciones e investigaciones.


