
E.C Alimentaria se celebra hasta el 26 de marzo en Gran Vía
Lunes
, 22-03-10
Los españoles siempre hemos sido marquistas, pero cuando un 60% de las familias declara tener dificultades para llegar a fin de mes, el precio se convierte en el factor determinante de la mayoría de sus compras. El aumento del consumo de las denominadas marcas de distribución o blancas porque son más baratas entraña el peligro de que la industria agroalimentaria española siga los pasos de otras igualmente sometidas a tensiones de precios y acabe yéndose a otros países de menos costes.
El consejero catalán de Agricultura, Alimentación y Medio Rural, Joaquim Llena, representante de todas las autonomías en la Política Agrícola Común bajo la presidencia española de la Unión Europea, subraya en víspera de que hoy se inaugure el Salón Internacional de la Alimentación y Bebidas en Fira de Barcelona, que la industria agroalimentaria mantiene medio millón de empleos directos en España sin haber aplicado expedientes de regulación de empleo (EREs), pero advierte de que un consumo de marcas blancas del 20 o 25% puede derivar en deslocalizaciones industriales de los fabricantes con objeto de mantener los precios bajos.
Para Llena, la calidad y la innovación son dos valores que sólo pueden preservar las marcas, «cuya fortaleza es la capacidad inversora en el desarrollo de nuevos productos». Pero el futuro es incierto, porque las ventas decrecen y las inversiones en marketing, investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) sólo pueden amortizarse a largo plazo.
La agroalimentación catalana es el primer sector de la economía de esta comunidad con una facturación de más de 18.000 millones de euros al año, una cifra que, no obstante su importancia, queda lejos de los 165.000 millones de euros al año que factura en Francia. Uno de los retos del sector «y el más importante», para Llena, es ajustar la relación entre las diferentes partes de la cadena de valor, una situación que se torna «insostenible» para los primeros productores del campo.


