Los bomberos, en El Prat / YOLANDA CARDO | Vídeo: ATLAS
Domingo
, 21-03-10
Estaban relajados, organizando la lista de la compra para subsistir durante unos días en la zona de Fontainebleau -donde habían acudido a practicar escalada- cuando las cámaras de videovigilancia del supermercado en el que se encontraban (un Carrefour muy próximo al concesionario en el que se produjo el tiroteo que causó la muerte al agente Jean-Serge Nérin) les estaba inmortalizando, sin saberlo, como peligrosos etarras. «Sin comerlo ni beberlo, de golpe y porrazo, nos convertimos en etarras», confesaba ayer Óscar González, uno de los bomberos víctimas de la confusión, todavía con el susto, y la indignación, en el cuerpo.
Los cinco bomberos catalanes fueron a Francia dispuestos a dar rienda suelta a una de las pasiones que les une, la escalada. Acudieron a Fontainebleau, a 55 kilómetros al sur de París, una de las mecas de la modalidad de escalada deportiva conocida como «boulder» -pequeñas vías que se «atacan» sin cuerdas-, siempre llena de aficionados a este deporte.
Nunca hubieran imaginado que lo que arrancó como una jornada de avituallamiento acabaría convirtiéndose en una auténtica pesadilla para ellos y sus familias. En menos de 24 horas, fruto de un error policial, pasaron de ser un grupo de «colegas» de vacaciones a terroristas.
Tras el aviso de un policía retirado, el vídeo se colgó en Internet y se reprodujo durante horas en los principales canales de televisión, retratándoles como peligrosos pistoleros. Óscar González, uno de los bomberos (tres de Gerona, del cuerpo de la Generalitat, y dos de Barcelona, de la brigada municipal) relataba ayer, una vez aclarado el entuerto, cómo vieron desde la casa rural en la que se hospedaban, tras ser avisados por la madre de uno de ellos, sus imágenes en Internet. Tras reconocerse en la filmación, y saberse en busca y captura, no se atrevieron a salir en toda la noche. Allí recluidos avisaron a sus mandos en Barcelona y se dio la voz de alarma. También trataron de contactar por teléfono con la gendarmería de Mulen, aunque no les hicieron caso.
Ya por la mañana, él y sus compañeros decidieron «entregarse» en comisaría. Para ello usaron la furgoneta roja con la que se desplazas habitualmente, cargada aún con las bolsas del Carrefour y los bártulos habituales entre los practicantes de escalada.
«Un mal trago»
Tras cinco intensas horas, abandonaron las dependencias policiales. En declaraciones a RNE, González denunció el trato recibido. «Sin comerlo ni beberlo, de golpe y porrazo nos convertimos en etarras», dijo el bombero, y aseguró que la emisión del vídeo causó gran «preocupación» y «perjuicio» a sus familias. «Es un mal trago. Ni siquiera se nos citó como presuntos etarras. Se difundieron nuestras imágenes, de presuntos nada, y por eso nos vamos a quejar», añadió. Él y sus compañeros quieren presentar una queja ante las autoridades por lo sucedido.
Tras aclarar los hechos en comisaria durante cinco horas, una representación de la delegación de la Generalitat en París les facilitó un hotel y les buscó un vuelo para regresar a Barcelona. Dos de los bomberos, incluso, tienen turno de trabajo hoy mismo.
La representación sindical de los Bomberos de la Generalitat de Cataluña también reaccionó al incidente y lamentó el «shock» provocado por lo que calificaron de «rocambolesco error».
«Gracias al Gobierno catalán»Los bomberos de la Generalitat aseguraron a su llegada que «nos han tratado bien las autoridades francesas», manifestó el bombero Óscar Llop, que actuado como portavoz de los cinco miembros de este cuerpo de seguridad en el aeropuerto de El Prat. También añadió que «si no fuera por el gobierno catalán no estaríamos aquí», con lo que ha agradecido a la Generalitat las gestiones hechas en su favor.El bombero no admitió preguntas y se limitó a hacer una breve declaración en la que tan sólo ha señalado que «espero que entendáis que estamos cansados. Hemos pasado una mala noche».


