El Casino Militar, vanguardia civil
El Casino Militar se encuentra casi al principio de la Gran Vía, esquina con la calle Clavel Enseña en latín en la fachada: «Si quieres la paz, prepara la guerra»
Domingo , 21-03-10
Por un millón y medio de pesetas, de las de entonces, el Centro Cultural de los Ejércitos compró un solar y construyó sobre él el edificio que, todavía hoy, alberga su sede. El lugar no podía ser más representativo: la recién nacida Gran Vía. Era noviembre del año 1916.
Popularmente conocido como Casino Militar, nació con el fin de difundir la actividad cultural y recreativa entre militares y civiles. Y así permanece hoy, sobreviviendo a las penurias de la economía y el paso del tiempo, a la espera ahora de una posible colaboración del Gobierno regional que ayude a su mantenimiento.
El edificio tiene una impresionante planta, con fachadas a la Gran Vía y las calles Clavel y Caballero de Gracia. Destaca su original visera en la entrada. Fue diseñado por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga, autor también de los teatros Calderón (antes Odeón), Alcázar y Beatriz.
Todo en el exterior permanece fiel a su estado original, excepto el escudo y el grupo escultórico sobre el último balcón del chaflán, que fue retirado hace unos años tras una inspección de bomberos.
El Centro Cultural de los Ejércitos es, recuerdan sus responsables, una «entidad privada, recreativa, sin ánimo de lucro, en la que caben todos: militares y civiles, hombres, mujeres y hasta niños». Esto lo dice, con algo de sorna, el coronel de Caballería Eladio Baldovín, en referencia a los niños que aún hoy acuden a la sala de esgrima del centro -«la más antigua de Europa»- para recibir clases de este noble arte, ahora deporte.
El Casino Militar es una de las instituciones actuales con más solera en la ciudad. Se creó en 1871 como un Ateneo Militar, pero los años 70 del siglo XIX resultaron demasiado convulsos -reinado de Amadeo de Saboya, I República, guerra de Cuba....-, y el centro se disolvió en cuatro años.
Volvieron a la carga
Pero el mismo grupo de oficiales de la Armada que dieron lugar al primer intento volvieron a la carga en 1881, y entonces sí, crearon el Centro Cultural que entonces se llamaba del Ejército y de la Armada -y que en 1939, a raíz de la creación del Ejército del Aire, pasó a llamarse Centro Cultural de los Ejércitos-.
La de Gran Vía no fue su única sede, aunque sí la más duradera y representativa. Primero se asentaron en la calle de Fuencarral; luego en la del Príncipe, y después en el Palacio de Montijo, en la plaza del Ángel, que va a transformarse en un hotel.
La apertura de la Gran Vía situó esta calle en el centro de la capital, y en el escaparate de Madrid. Y el Casino Militar no quiso perderse la oportunidad de situarse en tan singular ubicación. Así, el entonces presidente del Centro, el general Torrens, «un hombre de categoría en la guerra y en la paz», como le define Baldovín, compró varias parcelas y contrató a Blas Marco para construir el edificio.
Alfonso XIII inauguró el inmueble, el 16 de noviembre de 1916. Y estampó su firma en el libro de oro del Centro Cultural. Pero no fue el primero: antes lo había hecho su padre, Alfonso XII.
En el Casino Militar se celebran comidas a diario -el restaurante abre al público-, pero además hay actos promocionales, reuniones de compañeros de armas, y un buen número de conferencias y conciertos.
Además, cuenta con una importante biblioteca, tan bella como bien dotada, donde acuden los socios pero también investigadores y estudiosos de temas militares. Cuenta con miles de ejemplares, muchos de ellos de los siglos XVI y XVII, e incluso posee un incunable, que data de 1487.

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