Actualizado Miércoles , 17-03-10 a las 13 : 19
El asesinato ayer del brigada de la Policía francesa Jean-Serge Nérin supone un salto cualitativo de extraordinaria gravedad en el incesante goteo de atentados de la banda terrorista ETA. A buen seguro habrá un antes y un después en la historia de estos criminales, tras la muerte del agente galo en Dammarie-les-Lys, cerca de París.
Se trata del primer atentado contra agentes franceses con resultado de muerte, lo que significa, por un lado, que los etarras ni siquiera controlan sus instintos asesinos en suelo francés, pero por otra parte, demuestra lo que desde este lado de los Pirineos se ha sabido siempre: Que el terrorismo no tiene fronteras, que una mente asesina no tiene límites y que el peligro está allí donde pise un pistolero o cualquiera de sus socios.
Desde hace ya bastantes años, la colaboración del Gobierno francés y, en consecuencia, de sus Fuerzas de Seguridad, con sus colegas españoles en la lucha contra ETA ha sido plenamente satisfactoria. Algo que no se puede reconocer del mismo modo si recordamos lo sucedido tan sólo unas décadas atrás.
Sea como fuere, el asesinato de ayer por la tarde pone de manifiesto que la ayuda internacional contra ETA se hace, si cabe, más importante que nunca. Porque da lo mismo el país en el que se escondan y en el que disparen. Los etarras son tales en el País Vasco, en el resto de España, en Francia, Venezuela o allí donde se refugien. Por ello, hará bien el Gobierno español en mantener y aumentar, si es posible, su empeño de acabar con ETA por la vía policial, judicial e internacional.
Francia ya no era santuario para la banda terrorista ETA pero lo será menos aún a partir de hoy. Nicolás Sarkozy, siendo ministro del Interior, previó perfectamente el peligro «abertzale» en el sur de su país, pero éste se ha extendido no sólo geográficamente; también en la acción criminal.
Es hora de la ayuda de todos y cada uno de los países donde viva un solo terrorista o deambule un amigo de la banda. Se lo merecen la memoria del policía francés Jean S., su viuda y sus cuatro hijos y los cerca de mil asesinados por ETA.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...