Juan Manuel Santos, popular ex ministro de Defensa con Uribe y actual candidato del Partido de la U a la Presidencia colombiana
La indicación para llegar a la sede de la campaña de Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa con Uribe y actual candidato presidencial por el Partido de la U, que el domingo pasado arrasó con la mayoría de los escaños en el Congreso que legislará hasta el año 2014, es: «La calle donde hay más policías».
No hay vallas, ni publicidad. No es necesario...
-A usted le quedan 75 días para hacer campaña. ¿Cómo va a darse a conocer mientras muchos pretenden matarle?
-Es la campaña más corta en la historia de Colombia. Va a ser intensa y rápida, y con un problema serio que es la seguridad. Cuando el partido me proclamó candidato de la U me fui a donde la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia. Dos días antes de que al presidente Uribe intentaran matarlo (2002) él estuvo allá. Por eso me dio este consejo: «Vaya para que la Virgen lo proteja, que a mí me salvó».
-Usted es una persona a la que la gente ve distante. Más del lado de la oligarquía que con el pueblo. ¿Votarán por usted?
-Creo que no hay ningún candidato que conozca mejor el país que yo. Ningún candidato ha tenido la experiencia en el manejo de Estado que he tenido yo. En cuanto a mi origen, no lo puedo negar. Siempre he sido una persona de talante liberal, abierto a todo el mundo, lo he demostrado a través de mi carrera pública, como ministro de Comercio Exterior (1991), ministro de Hacienda (2000), ministro de Defensa (2006). Y eso de que no tengo popularidad entre los sectores populares se desmiente totalmente con las encuestas. Soy más popular en los estratos bajos que en los altos.
-Con un Congreso uribista, queda claro que usted es el mejor posicionado de entre todos los candidatos.
-Estamos muy bien posicionados porque Colombia se ha expresado a favor de la política que nosotros hemos venido aplicando con el presidente Álvaro Uribe.
-Todos hablan de priorizar la seguridad y la democracia. ¿No cabe otro discurso?
-El pueblo colombiano no es bobo. Todo el mundo quiere ahondar en la seguridad democrática; todo el mundo dice que quiere mantener la confianza de los inversores... Hasta ahí, todos de acuerdo. Lo que nos diferencia de los demás es quién ha dado resultados, quién tiene experiencia, quién presenta las mejores propuestas... Creo que he dado los únicos resultados en materia de seguridad; y en materia económica nadie tiene mi experiencia.
-Pero usted nunca ha salido a buscar votos...
-Es una fortaleza a mi favor porque eso me permite decirle al pueblo que yo no he sido político sino servidor público.
-¿Y por qué no quedarse como ministro si siempre le ha ido tan bien?
-¿Y por qué no quedarse como ministro si siempre le ha ido tan bien?
-Porque con el presidente siempre discutí la necesidad de que las políticas que él había puesto en práctica tuvieran continuidad en el tiempo, y una de las personas que podían tomar sus banderas era yo. Además creo que uno debe irse de las posiciones cuando está arriba y no abajo.
-¿Habrá que esperar total continuidad uribista?
-En lo fundamental va a haber continuidad, y eso fue lo que claramente el pueblo colombiano dijo que quería.
-Pero sin Uribe difícilmente usted estaría donde está...
-Los votos eran más de Uribe que míos. La política que él puso en práctica era más de él que mía. Y quien merecía continuarla era él más que yo. De manera que yo eso lo aceptaba interna y externamente en mi corazón. Por eso siempre lo dije. Si él quiere y puede yo lo apoyo. Si él o no puede o no quiere, asumo sus banderas.
-¿Y le pedirá a Uribe que trabaje con usted? Él parece no querer retirarse...
-Uribe va a ser una persona que va a pesar mucho en la política colombiana. Para mí sería muy honroso. Lo he visto trabajar y conozco su forma de operar, su olfato político y su conocimiento de los problemas. Cualquier ayuda del presidente Uribe será más que bienvenida.
-Pero Uribe es un hombre que ha puesto el listón de la gobernabilidad muy alto. ¡No descansa nunca! La gente puede pensar que nadie lo va a hacer mejor que él...
-Cada uno tiene su propia forma de cocer las habas. Yo aspiro a dar igual o mejores resultados, tal vez con diferentes caminos. Somos muy iguales en unas cosas y muy diferentes en otras.
-¿En qué son diferentes?
-Quizás en la forma de gerenciar. Él es un micro-gerente y yo delego mucho, él tiene una forma de operar en la parte administrativa con un estilo, y yo otro. Pero en lo fundamental somos personas de resultados. Coincidimos plenamente en la necesidad de la seguridad democrática, en convertir a Colombia en un centro para la inversión.
-El Partido Liberal y el Conservador son fuertes contendientes suyos. ¿Es partidario de alianzas en caso de que no gane en la primera vuelta?
-De aquí a la cita con las urnas, dependiendo de lo que suceda con el Partido Conservador (que a estas alturas todavía no tiene candidato por problemas en el escrutinio de votos de la consulta del domingo), hay una buena probabilidad de que yo pueda ganar en la primera vuelta.
-Pero usted tiene sobre sus hombros el escándalo de los «falsos positivos», como se conoció la matanza de varios civiles para hacerlos pasar por rebeldes muertos. Y esos costos de la guerra no son tolerables...
-Es un activo más que un pasivo. Este problema viene desde 1984. Quien tomó la decisión para poner en limpio y acabar con ese problema fui yo, con el respaldo del presidente y del general en jefe de las Fuerzas Armadas. Desde que tomamos esa decisión, en octubre de 2008, hasta hoy no hay más que dos denuncias de ese tipo cuyas investigaciones no han podido determinar que sean casos de «falsos positivos».
-A la gente le preocupa mucho sus tensas relaciones, de usted y de Uribe, con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez...
-Con Chávez, y con las personas como él, hay que tratar de buscar un equilibrio entre la prudencia diplomática y la firmeza, defendiendo la dignidad y la soberanía del país. Si hay respeto, se puede tener una buena relación con Chávez, con quien somos como el agua y el aceite. Cuando los gobernantes pelean, los pueblos sufren. De parte mía no habrá sino las mejores intenciones.
-¿Y con EE.UU.?
-Tengo de siempre muy buenas relaciones con Estados Unidos. Me eduqué allá, en la Universidad de Kansas (economista) y en Harvard (máster en administración pública). Quisiera una relación en la que no mendiguemos ayudas, sino en la que seamos socios y aliados al mismo nivel.
-¿Cuál ha sido la lección más importante que ha aprendido en la vida?
-La sigo aprendiendo. La humildad.
-¿Y de qué se siente orgulloso?
-De mis hijos. Dos varones y una mujer.
-¿Cómo le gustaría ser recordado?
-Como alguien que puso un granito de arena para que mi país pudiera vivir mejor.



