| Sevilla | CSKA |
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Sevilla FC: Palop; Stankevicius, Fazio, Dragutinovic, Fernando Navarro (Adriano, m.74); Jesús Navas, Zokora, Renato (Negredo, m.70), Diego Capel (Kanouté, m.46); Diego Perotti y Luis Fabiano.
CSKA Moscú: Akinfeev; Schennikov, Vasili Berezutski, Ignashevich, Aleksei Berezutski; Krasic (Odiah, m.72), Semberas, Honda (Rahimic, m.82), Aldonin, Mark González (Mamaev, m.87); y Necid.
Goles: 0-1, M.38: Necid. 1-1, M.40: Perotti. 1-2, M.55: Honda.
Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Amonestó a los visitantes Aleksei Berezutski (m.19), Schennikov (m.60), Mark González (m.70) y Semberas (m.71) y al local Luis Fabiano (m.52).
Incidencias: Partido disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante cerca de cuarenta mil espectadores, entre ellos unos 1.500 seguidores rusos. Terreno de juego en perfectas condiciones y temperatura agradable. Al final, gritos de ¡Jiménez vete ya! y pitos por la eliminación, aunque también aplausos desde la grada por el esfuerzo de los sevillistas.
Un Sevilla apelmazado, jugando con el resultado. Así afrontó el partido ante los rusos del CSKA. Mala cosa, esta clase de equipos no te da nada, ni gloria, ni nombre ni honores, pero son capaces de quitarte todo porque juegan muy bien al fútbol, técnicos, rápidos, organizados, con mucha fe en lo que hacen. Un equipo con trampa
En esa diferencia de actitud el CSKA agarró el partido por los cuernos y puso al Sevilla en un brete. Le cerró las bandas con su gran organización y le pilló a la contra con mucha facilidad. Llegaban más los rusos y al Sevilla no se le veía, adormilado en sus ficticios laureles, acostado en ese 1-1 de Moscú que le hacía ser más prudente de lo debido, menos atrevido de lo que debía, sin ir ni volver, sin saber si ir a pecho descubierto o quedarse con concha de tortuga. Esa falta de decisión le costó cara porque el CSKA, con los deberes bien hechos, con decisión, acabó acorralándole y le hizo un gol a la salida de un saque de banda, y mira que ya lo había advertido Benito Floro en su tiempo, pues nada...
Afortunadamente, al gol de Necid contestó el Sevilla con velocidad. Muy rápido. A los dos minutos ya había puesto de nuevo las tablas en el luminoso merced a un saque de portería, que también era para verlo, continuidad de Luis Fabiano y Navas y llegada de Perotti por detrás para tocarla con la puntita del pie. Dentro, y volver a empezar, con el mismo resultado de la ida y, eso sí, con el aviso en la azotea de que el rival no era de goma, sino peligroso y de armas tomar, muchas armas.
Y tanto, en un fallo del que menos se esperaba, Palop, llegó el verdadero drama para el equipo español. Ya se había avisado del golpeo de Honda, pero se les debió olvidar. El japonés metió un cañonazo tremendo en una falta, se abrió la barrera, llegó Palop pero puso los puños mal. Un mini Mazinger que derribó al Sevilla con estruendo y con pinta de no poder levantarse.
Reacción sin fruto
Eso sí, los andaluces se fueron a por todas luego, pero lo tenía difícil. Tapadas las bandas y con Kanouté en el campo, optó por pelotazos altos a ver si sonaba la flauta. Mala cosa, pero es que no encontraba otras soluciones, muy bien tapado el rival, sin dejar huecos, organizado a la perfección, estudiado el contrario al detalle —«a este le cerramos por aquí, a este por allá...»— sin una sola opción.
Manolo Jiménez tiró de todo, metió a Negredo y tocó caballería al galope, pero el CSKA cerró filas, todos a una, en formación, leyendo el partido a la perfección y mandando al Sevilla a la cuneta.




