Este martes sale a la venta «Amar la trama», el último trabajo del compositor y cantante uruguayo, en el que, con un renovado acústico, se nos invita a vivir «lo que uno tiene entre manos»
Drexler nos recibió en su casa de Chueca. (Vídeo: G. F. DE OLIVEIRA)
Actualizado
Martes
, 16-03-10 a las 17
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«No le deseo éxito a ninguna mis canciones», dice irónicamente Jorge Drexler cuando le preguntan cuál es la niña bonita de su último disco, «Amar la trama», confeccionado con un poco de azar y algo de improvisación, pero con canciones paridas con sumo mimo y cuidado. «Basta que a mí me guste algo para que no tenga éxito comercial», dice entre risas el cantante uruguayo.
Drexler afirma orgulloso haber compuesto este trabajo «pensando en Madrid, para Madrid y desde Madrid» -es un enamorado del barrio de Chueca-, lugar donde se teje ahora la trama que da nombre al disco. «El título hace referencia a amar lo que uno tiene entre manos», señala el cantante, «y yo vivo en Madrid desde hace mucho tiempo».
Nada más ver la portada del disco -un dibujo a lápiz de una cama deshecha; la imperfección de una escena cotidiana- uno se da cuenta de que éste no es un álbum más en su carrera. Hay un salto cualitativo, «el segundo gran golpe de timón en mi carrera», dice Drexler, que hace cuatro meses se encerró a grabar en un estudio con todos sus músicos y público en directo generando la indudable magia que ha quedado impregnada en los apenas 2 milímetros del CD. «Yo quería que el chasis emocional del disco no estuviera creado por compartimentos», señala.
Una visión poética de la músicaY se nota que Drexler sabe muy bien de quién se rodea. «No son virtuosos en su vida moral o por su forma de tocar, sino porque tienen una visión poética de la música», dice el músico sobre los que le han acompañado con múltiples y a veces insólitos instrumentos.
Entre los tesoros de «Amar la trama» encontramos ritmos irremediablemente pegadizos como «La trama y el desenlace», temas musicalmente redondos como «La nieve en la bola de nieve» o la enigmática «Toque de queda», canción que «fue escrita para la voz y estilo musical» de su pareja, Leonor Watling y que ambos cantan a dúo con perfecta simbiosis.
El uruguayo habla con sutileza y acierto en su disco de cómo se desarrollan las relaciones humanas «en este mundo superficial en el que vivimos». Para ello utiliza como metáfora el mundo abisal, «un sitio al que cuesta mucho trabajo bajar», dice «y en el que suceden cosas extrañas». Desde luego, si hay alguien que con su música pueda hacernos aunque tan solo sea rozar ese mundo, ese es Drexler.




