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Peligra el viaje de los niños saharauis
Varios niños saharauis juegan mientras disfrutan de sus meses de verano en Canarias ABC
Martes , 16-03-10
Un nuevo jarro de agua fría ha caído sobre el pueblo saharaui. Una nueva amenaza en este lado de Átlántico planea sobre la ilusión y la salud de los más pequeños del olvidado Sahara.
Escapar de temperaturas de 50 grados, además de disfrutar de asistencia médica, alimentos frescos, innumerables muestras de cariño, disfrutar de las piscinas o del mar, puede dejar de ser posible para los más de 9.000 niños saharauis que son acogidos cada año por familias españolas durante los meses de verano.
Canarias recibe aproximadamente 400 pequeños de los cuales, unos 150 son acogidos por familias en Tenerife. Pero este verano podría no ser así, tanto en el Archipiélago como en el resto del país, si se confirman las intenciones del Gobierno y del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
El representante de la política exterior de España aseguró hace días que «podría haber problemas para los niños saharauis que pasan el verano en el territorio nacional».
Sus palabras fueron pronunciadas en la Comisión de Exteriores en el Congreso de los Diputados, advirtiendo además que en estos próximos meses, coincidiendo con las vacaciones, los menores que viajan desde el Sahara Occidental podrían tener dificultades para entrar «si no disponen de un pasaporte individual».
El problema viene derivado como consecuencia de la normativa europea que exige este documento para transitar por la zona Schengen, a la que pertenecen todos los países de la Unió Europea, salvo Gran Bretaña, Irlanda, Rumanía, Bulgaria y Chipre.
Hasta el momento, los menores saharauis que visitaban Canarias durante la época estival, en régimen de acogida, viajaban con un pasaporte colectivo del Gobierno argelino. Ahora, el ministro de Exteriores del gabinete de Zapatero, ante esta posible amenaza, ha pedido a Argelia que haga una excepción y otorgue pasaportes individuales para evitar males mayores.
Reacciones
Aunque desde el Gobierno se está a la espera de conocer más datos sobre esta propuesta, los adultos que esperan acoger a los menores consideran que esto es «nueva bofetada» al pueblo saharaui. Un nuevo problema que ha provocado que las reacciones no se hagan esperar.
Handi Mansur, representante en Tenerife del Frente Polisario, asegura que si el Gobierno español llevase a cabo esta acción «sería algo catastrófico para los niños saharauis y para las familias que los tienen año tras año como si fueran suyos». En cuanto a la posibilidad de extender pasaportes individuales, Mansur indica que «no hay nada imposible pero es muy difícil, y no sé si el Argelia está dispuesta».
«Con los pasaportes colectivos, de 15 o 20 niños en cada pasaporte, en más fácil para todos nosotros», reconoce este representante saharaui.
Desde Tinduf, en los campos de refugiados donde viven cerca de 350.000 saharahuis, muchos pequeños viajan a distintos países, aunque la mayoría lo hacen a España a través del programa «Vacaciones En Paz», que consiste en acoger un niño o una niña, de entre 7 y 12 años, desde finales de junio hasta finales del mes de agosto.
Durante este tiempo, los menores tienen la posibilidad de mejorar su precaria alimentación que reciben en los campamentos y vivir experiencias agradables.
Campos de refugiados
Durante el periodo de descanso y siempre en régimen de acogida -puesto que tienen su familia en los campos de refugiados-, los niños asisten a campamentos de verano el mes que sus «padres canarios» trabajan, mientras que durante el mes restante disfrutan de la playa, del entorno familiar y de miles de experiencias especiales que no están a su alcance bajo el sol del desierto.
Las palabras de las familias de acogida también comienzan a hacerse oír y aseguran que si hay que movilizarse, concentrarse y protestar lo harán. Consideran que «una nueva injusticia se está cerniendo sobre un pueblo demasiado castigado».
«Sería muy perjudicial para estas criaturas no seguir contando con esta oportunidad porque no se debe olvidar que ellos viven allí de ayudas y tienen lo mínimo. Muchos de estos pequeños tienen carencias muy fuertes y enfermedades como anemia o raquitismo y aquí pueden curarse», manifiesta María Jesús Castro, una madre tinerfeña de acogida de niños del Sahara.
Durante siete años, esta madre ha ofrecido su hogar y su cariño a cuatro pequeños e incluso, en diferentes vacaciones, tuvo la oportunidad de acoger a dos a la vez.
Según María Jesús Castro, estas vacaciones son esperadas por los críos del desierto con verdadera ilusión porque para ellos significa «vida» en todos los sentidos, ya que algunos, después de repetir durante los cinco veranos que les permiten, hasta que cumplen los doce años, «comprueban como sanan sus dolencias y sus pequeños cuerpos se vuelven más fuertes; algo que no ocurrirá si se confirman las palabras del ministro Moratinos».
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