La empresa Seguros Mercurio, que ha sido disuelta, no iba a poder cumplir sus compromisos de pago «en las próximas semanas»
Díaz Ferrán, en febrero / AP
Claves de la intervención
La delicada situación de Seguros Mercurio, la aseguradora del presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán y del empresario Gonzalo Pascual, no es una novedad. Hace un año, el grupo encargó a Banesto la busca de un comprador para su venta, pero el banco ya no tuvo éxito.
La aseguradora perdió 15 millones en 2008 y 15,5 millones el pasado año, y había pedido a Seguros 45 días de plazo para buscar financiación.
La Dirección General de Seguros antes de proceder a su disolución había advertido varias veces a la aseguradora de que buscara una solución para cubrir su déficit de recursos propios, e incluso trató de que fuera comprada por otras compañías, entre ellas Mapfre o Mutua Madrileña.
El volumen de negocio de Mercurio, especializada en el seguro de transporte ha caído en los últimos años desde los 56,5 millones de 2007, a 54 millones al año siguiente y a 45 millones en 2009, un 16,6% menos que un año antes. Con esas cifras, Mercurio tiene una cuota de mercado del 0,14% en seguros no vida y del 0,08% en el mercado asegurador español.
Actualizado
Martes
, 16-03-10 a las 08
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Nuevos problemas para Gerardo Díaz Ferrán. El Ministerio de Economía disolvió ayer Seguros Mercurio, la aseguradora perteneciente al grupo Marsans, propiedad a su vez del presidente de la CEOE y su socio Gonzalo Pascual, debido a su «grave situación patrimonial y de liquidez». Según informó el departamento que dirige Elena Salgado, las cuentas de la compañía eran insostenibles y, de no haberse tomado esta medida con carácter «inmediato», no hubiera podido hacer frente a sus compromisos con los clientes «en las próximas semanas».
Así, el Gobierno, ya curtido por el desgaste que la quiebra navideña de Air Comet (también del Grupo Marsans) supuso para Fomento, ignoró las peticiones de tiempo por parte de la aseguradora y envió ayer un duro comunicado en el que asegura que los accionistas de Mercurio no han aportado «soluciones viables tendentes al restablecimiento de la situación patrimonial». Por ello, dice, la disolución era «la única alternativa», lo que pone a la compañía en manos de la Dirección General de seguros y el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), que pondrá en marcha la liquidación.
A partir de ahora, el CCS recopilará ofertas del resto del sector para intentar traspasar carteras de clientes de manera aislada, después de que fracasaran las propuestas hechas a Mapfre, Mutua Madrileña y Fiatc para que se hicieran cargo de la compañía en su conjunto. Las tres empresas rechazaron la propuesta debido a la difícil situación patrimonial de Mercurio y a que su negocio no encajaba con su estrategia. «Las cuentas eran terroríficas», señalaron a Efe fuentes del sector asegurador.
La disolución de la aseguradora se une así a la lista de dificultades que han hecho saltar a Marsans a la primera plana de la actualidad. Además del importante revés que supuso la paralización de la flota y la actividad de Air Comet, los empresarios deben capear los problemas de su compañía de transporte Trapsa, de la que han vendido activos por valor de 70 millones y subcontratar buena parte de las rutas, así como renegociar las distintas líneas de financiación.
Negociaciones con la banca
En este sentido, el Santander, Banesto, Sabadell y La Caixa concedieron hace apenas unas semanas un crédito de ocho millones, aunque aún está pendiente de firma y en proceso de negociación una línea de crédito de 40 millones con la que los empresarios intentarían afrontar la campaña turística de Semana Santa. Además, Díaz Ferrán y Pascual negocian simultáneamente la venta de todo el Grupo Marsans y ya han contactado con un varios fondos de inversión europeos.
Pero una de las vertientes más relevantes de los problemas empresariales del presidente de la CEOE es, sin duda, la política. La posición de Díaz Ferrán como patrón de los empresarios se ha visto empañada estos últimos meses por sus distintas frustraciones empresariales y por las dudas de que, en estas circunstancias, pueda afrontar con vigor las negociaciones del diálogo social. La intervención de Mercurio se convierte, así, en una prueba más para Díaz Ferrán.



