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Martes
, 16-03-10 a las 22
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¿Qué le pasa a Isinbáyeva?, se preguntan los aficionados tras el segundo fracaso consecutivo de la plusmarquista mundial y doble campeona olímpica de salto con pértiga en el Mundial de pista cubierta de Doha.
"Es más un problema más psicológico que físico. Yelena (Isinbáyeva) sigue estando una cabeza por encima de sus rivales", aseguró Rostislav Orlov, ex portavoz de la Federación Rusa de Atletismo. Orlov recuerda que, precisamente, la mujer que se llevó el oro en Doha con un salto de 4,80 es la brasileña Fabiana Murer, compañera de entrenamientos de la rusa.
"Está acostumbrada a competir en reuniones atléticas comerciales donde ella es la máxima estrella. En cambio, en las competiciones internacionales es una más y, a veces, debe esperar dos horas entre salto y salto, lo que la desconcentra", apuntó Orlov.
El diario ruso "Sport-Express" recuerda que, al igual que ocurriera en los Mundiales al aire libre de Berlín, la zarina de la pértiga podría haberse quedado otra vez fuera de la final. Por fortuna, durante la calificación la rusa saltó al tercer intento los 4,55, una altura casi infantil para Isinbáyeva, cuyo récord mundial está más de medio metro por encima.
No obstante, en la final fue incapaz de superar la tensión y el listón situado en 4,75 metros, lo que le impidió colgarse una medalla como ocurriera en agosto pasado en la capital alemana. "Nadie cree ya que dos derrotas consecutivas sean una casualidad. Y nadie entendería que Isinbáyeva intentara convencerle de lo contrario", señala el diario.
Isinbáyeva alejó los fantasmas sobre su posible declive en Zúrich el 28 de agosto de 2009, una semana después del fiasco berlinés, al establecer un nuevo récord mundial con un salto de 5,06 metros. La rusa comenzó la temporada a principios de febrero con victoria en su retorno a Moscú con 4,85 metros, a quince centímetros de su récord bajo techo, derrotando a su compatriota Feofánova, plata en Doha.
Tiempos muertosUn mes más tarde, acudió puntual a su cita anual en la ciudad ucraniana Donetsk, donde la rusa volvió a saltar 4,85 metros y batió a la brasileña Murer, que se tuvo que conformar con una marca de 4,70. No obstante, fue la primera vez que la zarina de la pértiga no batió su propio récord mundial en la patria chica del legendario Serguéi Bubka, padrino de Isinbáyeva.
En Doha quedó de manifiesto que algo le pasa a la atleta rusa, que se subió a lo más alto del podio durante todos los campeonatos internacionales que disputó entre el Mundial de París 2003 y los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. "Estoy emocionalmente muy cansada. Me apetece descansar. Aún no lo he comentado con mi entrenador, Vitali Petrov, pero me acaba de venir a la mente la idea de tomarme un tiempo muerto en mi carrera. Abandonar el deporte durante un tiempo. Digamos durante un año", comentó tras la derrota.
En ese caso, la rusa no participaría en los Europeos de Barcelona de este verano y en un buen puñado de reuniones internacionales. Isinbáyeva reconoció que ella tampoco encuentra explicación a lo que le pasa: "Es extraño lo que me ocurre y no puedo superarlo. Me siento físicamente realmente bien".




