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No hubo alcohol en los festejos del podio, que combinó los himnos de España e Italia
Lunes , 15-03-10
Eufórico el personal una vez se puso en verde el semáforo en el desierto, no se puede decir que la carrera de este domingo fuera la más divertida de la historia. Eso sí, fue memorable por todo lo que conllevó, por el ensordecedor grito de liberación de Fernando Alonso subido en el morro de su F10, por la banda sonora hispano-italiana que promete ser el temazo del año por mucho que se repita y por el baño con champán que tanto añoraba el asturiano, ausente en lo más alto desde Japón 2008.

Bueno, champán, lo que se dice champán no era, prohibido por aquellas tierras. Era un sucedáneo, una especie de zumo afrutado que salía sin fuerza, desbravado pero igual de bueno en lo simbólico, saber puro a victoria en una carrera que deja pinceladas.
Schumacher está ahí. El nombre dice tanto que nadie se atreve a cuestionarle, pero Michael Schumacher no está en la têtê de la course, condenado a pelearse en el pelotón de los segundones.

Las cámaras todavía se centran en él por su pasado, pero pronto perderá cuota de pantalla si su Mercedes no da un salto de calidad y se coloca al nivel de los Ferrari. El alemán, bastante correcto en Bahréin, quedó sexto por detrás de su compañero Nico Rosberg y a casi 45 segundos de Alonso, una situación atípica para el campeonísimo que, pese a todo, la acepta con resignación. «Después de tres años, estoy muy contento y me lo he pasado muy en la pista, especialmente en el principio, ya que tuve una salida muy buena. El sexto puesto es para estar contento», celebró.
El disgusto de Pedro. Otro veterano de guerra, Pedro Martínez de la Rosa, también regresó al asfalto, pero su coche le dejó tirado por un problema hidráulico cuando coqueteaba con la zona de los puntos, tan generosa este año que hasta el décimo se lleva algo. «He visto que teníamos un coche lo suficientemente competitivo para pelear por los puntos», se lamentó. El otro español, Jaime Algersuari, se dio por satisfecho al terminar la carrera y hacerlo mejor que su compañero Sebastien Buemi, contento el catalán con una salida en la que adelantó a tres pilotos.
Hispania se presenta. Objetivo cumplido para el Hispania, un recién llegado que exhibió su nombre a todo el planeta aunque sólo fuera durante unas vueltecitas. El indio Karun Chandhok no aguantó casi nada, pero el brasileño Bruno Senna estuvo más tiempo rodando. El motor le permitió dar 17 giros. Entre los debutantes, ni los Virgin ni los Sauber acabaron el Gran Premio, algo de lo que sí puede fardar Lotus.
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