Lunes
, 15-03-10
Las gentes de la Fórmula 1 viven instaladas en la política, en el lenguaje formal de las palabras correctas en tiempo y forma. Hablan y dicen lo que se espera que digan. Y cuando alguien se sale del guión por impetuoso o sincero (lo que les ha pasado en numerosas ocasiones a Lewis Hamilton o a Fernando Alonso), ha abandonado el redil. Felipe Massa salió segundo, por delante del piloto asturiano, y llegó segundo, por detrás de su compañero. Ni un reproche. Ni una mala cara, ni nada que denotase agresividad en el ambiente.
«Felipe no es mi enemigo», detuvo en seco Fernando Alonso cuando le llegó la pregunta cosida al estereotipo español, agresiva y desordenada, según el juicio de los italianos de Ferrari.
Massa, a su lado, regañó mentalmente al interlocutor, pero no perdió la compostura. Lo que procedía en virtud de la política era realizar una lectura positiva de la situación. «Es fantástico estar aquí, en el podio después de tanto tiempo de inactividad». Aunque, eso sí, no pudo reprimir luego sus instintos: «Para mí ha sido una carrera extraña. Realicé una mala salida, Fernando me superó y a partir de ahí tuve que remontar. No fue fácil para mí, pero sí fue fantástico para el equipo. Hacer un 1-2 en la primera carrera del Mundial es un gran debut».
Y volvió al estado positivo: «Es el mejor estreno que he realizado desde que soy piloto de Fórmula 1. Considerando todos los problemas que hemos tenido, se puede entender que me encuentre satisfecho».



