Lunes
, 15-03-10
EL MENTIDERO
MIENTRAS Cataluña y el tripartito se quedaban en blanco a causa de la nieve, el republicano Joan Puigcercós repartía abrazos en los pasillos del Parlament porque se había dado luz verde a la ley de consultas populares. Sólo le faltó levantar dos dedos en señal de victoria, pero el líder de ERC es muy listo y sabía que ese gesto podía ser contestado con otro mucho más grosero, tipo peineta, porque tanta euforia soberanista, en plena crisis meteorológica y económica, hubiera resultado obsceno.
Este clase de nacionalismo casi bobalicón ha llegado a ser subsumido de tal manera por los servicios públicos catalanes que incluso se ponen fronteras a las prediciones meteorológicas como si Cataluña tuviera un microclima. Y así les lució el día de la nevada. Con motivo del fallecimiento del escritor Miguel Delibes, una locutora de Catalunya Información le llamó «referente de las letras catalanas», para luego rectificar y decir que lo era de las letras castellanas. Qué bonito y desacomplejado hubiera sido que la muchacha no rectificara.
Hay euforia soberanista, sí,sobre todo en el departamento de Gobernación, cuyo titular, Jordi Ausàs, ha colocado un icono sobre la ley de referendos en su página web muy similar al que se utiliza en las jornadas electorales para informar de los resultados.
Curioso papel el de este gris profesor leridano padre de tres hijos. Dos de ellos se llaman Pol y Martí, en homenaje al poeta Miquel Martí i Pol. Ausàs dirige la Conselleria con más movilidad del Gobierno tripartito y, casi en tiempo de descuento, ha logrado lo que no pudieron sus predecesores, Joan Carretero y el propio Puigcercós: impulsar la ley de referendos, la de veguerías y la del área metropolitana. ¿Qué utilidad tiene todo ello? Hacerle la puñeta a CiU si gana las autonómicas con unos proyectos que ponen a prueba el nervio soberanista de Artur Mas, complica su estrategia territorial y crean un contrapoder supramunicipal, respectivamente.
Ante tanto bizantinismo electoral e identitario, es lógico que los empresarios catalanes estén hartos de un Govern donde no encuentran un interlocutor válido. Y aunque no lo confiesen en público, sí que lo hicieron ante la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, durante un almuerzo organizado por el Círculo de Economía. He oído que varios industriales se han ofrecido para formar parte de las listas populares como independientes en las próximas elecciones autonómicas. Es pronto para concretar candidaturas, pero sé que a Sánchez-Camacho no le gustan esa clase de experimentos.


