
De izquierda a derecha, Sandra, Minerva, Verónica y Susana. En el centro, de rojo, Tania, la joven que celebra su cumpleaños en la limusina
Domingo
, 14-03-10
Sandra, Tania, Minerva, Susana y Verónica se transforman durante una hora en las «Cenicientas» de Madrid. La carroza de calabaza es sustituida por una limusina Ford Lincoln Town Car que cuenta con todo tipo de lujos: bebida alcohólica, televisor, música, luces y privacidad. La juerga está asegurada. El motivo que las reúne en el ostentoso vehículo es la celebración del 22 cumpleaños de Tania. «Tenía muchas ganas de hacer algo así. Susana fue quien me lo recomendó», confiesa. Susana, de 18 años, es la más pequeña del grupo. Revela que ya ha montado tres veces en limusina. «¡Es una pasada!», dice entre risas.
Listas para partir, las cinco jóvenes madrileñas dan rienda suelta al champán en el interior del gran coche. En Atocha, punto de encuentro, arranca el motor y emprenden el rumbo hacia los lugares más emblemáticos de la capital. Al llegar las doce de la noche acaba el sueño de las princesas nocturnas. No sin antes bajar del lujoso vehículo frente a las puertas de una de los mejores discotecas de Madrid. Las miradas de los jóvenes que aguardan la larga cola se dirigen hacia ellas. Saben que son las estrellas y sonríen vanidosas. «Me encanta que nos miren», expresa Sandra desde la limusina. Para regocijo, no esperan la fila. Están en lista y entran directamente a la sala para disfrutar como auténticas reinas. Después, todo vuelve a la normalidad, pero ha merecido la pena.
El coste de vivir esta experiencia les ha salido por 150 euros la noche en total, pero en el mercado, la batalla de precios es continua. Y es así, aprovechando las ofertas, como muchos jóvenes se lanzan a la carretera en vehículo de alfombra roja. Como indican las cinco amigas: «Por diversión», «por romper con la monotonía», «por ser el centro de atención durante unas horas»,... Sea por lo que fuere, cada vez circulan más limusinas por las calles capitalinas los fines de semana a pesar de la crisis. Así lo confirman casi todas las empresas que ofrecen este servicio.
Juan Carlos Lievano es el director de Charter Car S. L.. Hace once años que se dedica a este negocio. «Desde hace un año y medio, muchos deciden permitirse este lujo porque por 30 euros por persona se puede disfrutar de una experiencia única», comenta. Juan Carlos cuantifica el aumento de la demanda en un 60%.
Malina Sechi, de la empresa Vip Limo, no especifica el crecimiento, pero asegura que le sobran los servicios de limusina. Su actividad, desde el año y medio que llevan funcionado, ha sido «frenética». De hecho, los servicios que no puede cubrir se los cede a otras empresas. «En Madrid hay un boom con las limusinas», afirma.
Adiós a las bodas
Las limusinas ya no son cosa de bodas. En el siguiente orden, los cumpleaños, las despedidas de solteros y las noches de fiesta han relegado al pre y post del «sí quiero». Ahora, el perfil de los contratantes es el de jóvenes de entre 18 y 35 años que buscan diversión a bordo del opulento cuatro ruedas. Lievano destaca que el 85% de su clientela son mujeres. El horario más solicitado, según los empresarios, el de 9 a 23 horas. Los días fuertes son los viernes y sábados. La época más productiva, la estival. Pese a que la crisis no ha disminuido los servicios, sí lo ha hecho en el tiempo de alquiler.
80 euros de combustible
«Mantener el negocio es caro. Son coches americanos y las piezas de las averías hay que traerlas de los Estados Unidos. Además, su consumo es muy alto. En una noche se puede comer 80 euros de combustible», explica Lievano.
Los precios de una limusina oscilan entre los 20.000 euros, si es de segunda mano, y los 70.000, si es nueva. Para amortizarlas, aquellos que no pagan licencia de Servicio Público deben invertir tres años. Los que sí lo hacen, pueden necesitar diez, según revelan unos y otros.
Carlos Salord, de Limusinas Vip, indica que con la crisis han tenido que agudizar el ingenio para que continúe la actividad. Los paquetes que se incorporan con el transporte en limusina son ilimitados: barra libre, piscina, reportaje fotográfico gratuito, actividades multiaventura, «shopping», relax e incluso «stripteases» a bordo del vehículo. Tanta promoción y tanto descuento no agrada a muchos de los propietarios.
Placer al máximo
Driver Limousine fue la primera empresa que se creó en Madrid para el alquiler de limusinas hace catorce años. Maite Herrero, directora de la misma, critica la bajada de precios continuada que se está produciendo últimamente. «Por mucho que queramos bajarlos no podemos regalar los traslados. Algunos se lo sacan limpio porque no pagan licencias, ni seguros. ni revisiones especiales, pero nosotros tenemos un coste que cubrir».
Ajenos a esta lucha entre empresarios se encuentran los clientes, que saben sacar el máximo rendimiento a la aventura. «Algunos celebran en el interior reconciliaciones...», explica uno de los chóferes. Y es que el placer dentro de un coche de lujo, para muchos está garantizado.


