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Domingo , 14-03-10
La tormenta del sistema crediticio, que comenzó en 2008, no termina de escampar. La crisis pesa aún demasiado. Los datos lo dicen a gritos: el pasado mes de enero los créditos concedidos a familias y empresas sufrieron sonados retrocesos respecto al mes anterior, ya que se desplomaron un 32% y un 38,5% respectivamente, según el Banco de España. El aumento de la morosidad hace que las exigencias de bancos y cajas de ahorro a la hora de conceder un crédito sean máximas tras un exhaustivo análisis del riesgo.
La sequía crediticia sigue en primer plano. Al menos así lo considera José Ramón Pin, profesor del IESE, quien apunta que las entidades financieras tienen sus fondos atrapados en los créditos dados con anterioridad y en la morosidad. Por si fuera poco, José Ramón Pin añade que el Banco de España está demorando demasiado la reforma bancaria lo que ralentiza la operatividad normal de la banca. «Por eso, -explica- el Gobierno intenta que el ICO lo subsane, pero el riesgo es que las entidades gestoras sustituyan sus créditos dudosos por los del ICO y nos trasladen el riesgo a todos los españoles».
Pero, en el otro lado de la moneda, hay que matizar que las empresas y familias han reducido también el número de solicitudes. Según Rafael Pampillón, economista de IE Business School, las solicitudes de crédito hipotecario por parte de las familias se han reducido drásticamente a la espera de que baje el precio de la vivienda y mejoren las condiciones laborales. «Tampoco piden crédito al consumo por la falta de confianza en el futuro, el enorme endeudamiento que les hace ahorrar más y el crecimiento del desempleo».
Expectativas deprimidas
En cuanto a las empresas, sucede algo parecido. «Tienen que devolver el enorme volumen de créditos que ya tienen concedidos. Sus expectativas de futuro deprimidas no invierten, no aumentan su capacidad productiva y, por tanto, no solicitan tanto crédito como antes».
Lo cierto es que cada vez más empresas, sobre todo pymes, han visto reducir sus ingresos mientras las deudas se acumulaban. Según la AEPGC (Asociación Española de Profesionales de Gestores de Cobro) la morosidad ya se encuentra al 5,5% (110.000 millones de euros), lo que tiene en peligro de quiebra a más de 300.000 empresas. Según los últimos datos, las deudas de las empresas con las entidades financieras se elevaban en diciembre de 2009 a 1,3 billones de euros, el 1% menos que un año antes. Por parte de familias y empresas la deuda se mantenía en diciembre en niveles muy similares a los de noviembre, 2,2 billones de euros, algo más del doble del PIB.
Poner fin a esta situación es complejo puesto que la economía aún no da muestras de reactivación. Aún así, desde la AEPGC recomiendan una serie de «prácticas» a los empresarios para poder cobrar cuanto antes sus deudas y acabar con el endeudamiento. En primer lugar, no fiarse de las apariencias de los nuevos clientes. Por muy buena imagen que ofrezca un posible comprador siempre es aconsejable investigar qué hay detrás de su fachada. «A veces con un poco de tiempo y esfuerzo de investigación se descubre la cara oculta de las empresas», apuntan en AEPGC.
No hay que dudar a la hora de pedir un informe jurídico «para estar seguros de qué tipo de sociedad tendremos como deudor y cuál es su responsabilidad legal y la de sus socios en caso de impago. Es preciso documentar las operaciones con contratos, pedidos, albaranes y hacer firmar las facturas».
Perder el miedo escénico
Además Pepe Oriola, presidente de AEPGC, recomienda «perder el «miedo escénico a reclamar las deudas», es decir no tener ningún temor a enviar el primer recordatorio de pago lo antes posible. El mejor método para cobrar de los morosos es la negociación directa y la búsqueda de una solución pragmática».
Dice el refranero que «deuda vieja es deuda muerta», por lo que desde la AEPGC aconsejan que «si han transcurrido más de 120 días desde el impago y no se ha conseguido una solución es aconsejable recurrir a profesionales de la recuperación de créditos especializados en reclamación», apunta Oriola.
Sin embargo, España es el único país de la Comunidad Europea en el que la profesión de gestores de cobro no está regulada, lo que ha ayudado a una proliferación de empresas alegales que incumplen la ley vigente como la de protección de datos, protección al honor, etc. y que, incluso, llegan a coaccionar y maltratar a los deudores físicamente. El presidente de la AEPGC ha apostado por la urgencia de crear una regulación de estos profesionales de la gestión de cobro para que reclamen las deudas según la normativa vigente y obedeciendo a un código ético y de buenas prácticas. Según Oriola, «no todo el mundo vale para reclamar deudas y es necesario que sean profesionales». En este intento la asociación en colaboración con la Universidad Camilo José Cela han puesto en marcha el primer curso Universitario Superior de Experto en Gestión de Cobro de Deudas.
Financiación
¿Qué medidas deben tomar las empresas para evitar las deudas?
No fiarse de las apariencias de los nuevos clientes; por muy buena imagen que ofrezca un posible comprador es aconsejable investigar qué hay detrás de la fachada de este futuro cliente. A veces es mejor dedicar un poco de esfuerzo a labores de investigación porque se puede llevar la sorpresa de descubrir la cara oculta de las empresas.
Pedir un informe jurídico sobre todo nuevo cliente para tener la completa seguridad de qué tipo de sociedad tendremos como deudor y cuaá es su responsabilidad legal y la de sus socios en caso de impago: no es lo mismo una Sociedad Colectiva que una Limitada.
Es fundamental documentar jurídicamente todas las operaciones con contratos, pedidos, albaranes y hacer firmar las facturas.
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