La condena del Parlamento Europeo al régimen cubano por la muerte en huelga de hambre del disidente Orlando Zapata ha dejado al descubierto diferencias en el PSOE sobre cómo abordar las relaciones con la isla
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Sábado
, 13-03-10 a las 10
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La condena del Parlamento Europeo al régimen cubano por la muerte en huelga de hambre del disidente Orlando Zapata ha dejado al descubierto diferencias en el PSOE sobre cómo abordar las relaciones con la isla. Mientras el Gobierno y la Dirección Federal insisten en separar el apoyo a los presos de su deseo de cambiar las relaciones Cuba-UE, algunos dirigentes como el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ponen en primer plano la condena a la dictadura.
La secretaria de Política Internacional, Elena Valenciano, intentó ayer salir al paso de esas disensiones al proclamar que «todos los socialistas, sin excepción» comparten la idea del Ejecutivo de cambiar la Posición Común sobre Cuba establecida en 1996, a propuesta de José María Aznar, porque «para influir, el bloqueo político es completamente inútil». «Es necesario establecer un diálogo». Ramón Jáuregui, que el jueves tuvo un papel protagonista en el Europarlamento al señalar que no se trata de cambiar de forma «absoluta» esa Posición Común, prefirió ayer no ahondar en las disensiones. Admite distintos acentos en el seno del Grupo Socialista, pero comprende que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abandere cambiar un texto de hace catorce años que defiende, entre otras iniciativas, invitar a los disidentes a las embajadas. «Seguramente él, Lula y Obama saben más de lo que pasa ahí dentro», dijo Jáuregui.
El desmarque más rotundo con la estrategia oficial vino ayer del PSOE de Castilla-La Mancha, que lleva varias semanas distanciándose del Ejecutivo a raíz del empeoramiento de los sondeos para que José María Barreda renueve triunfo en esa región en las autonómicas de 2011. El alcalde de Toledo, el socialista Emiliano García-Page, anunció que la semana próxima promoverá una moción pidiendo ya «una transición democrática y respeto a los derechos humanos», justo lo que establece la Posición Común vigente en la UE desde los tiempos de Aznar. Barreda, por su parte, dijo que cada día que pasa Cuba bajo el régimen castrista es «una tragedia» y advirtió que «los derechos humanos están por encima de cualquier otra consideración», aunque comprende que el Gobierno quiera mantener un «hilo» de unión para el momento de cambio de régimen. El presidente manchego aprovechó para desligarse de la política de apaciguamiento de Zapatero con Venezuela. Hugo Chávez le parece un «ejemplo de populismo que detesto profundamente».
No hay «contradicciones»En la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que el Gobierno «respeta y comparte» la resolución del Parlamento Europeo, pero añadió que eso no invalida la necesidad de «renovar» las relaciones de la UE con la isla. De la Vega negó que apoyar la condena a la muerte de Zapata y pedir nuevas relaciones suponga «contradicción» alguna. Lo que busca el Gobierno español, insistió es un «consenso» de los 27 países de la UE porque el bloqueo no conduce a nada.


