Sábado , 13-03-10

Es el nuevo eslogan del nacionalismo lingüístico. «Queremos galego», manifiestan con su habitual entusiasmo. Nuestra primera reticencia: la oración carece de sujeto explícito y uno desconfía por sistema de las oraciones sin sujeto. Permiten lanzar piedras y esconder manos: «Oye, dicen que...», «se rumorea que...»
El sujeto gramatical, sin embargo, es un «nosotros» que se oculta. ¿Quién es el nosotros que dice «queremos gallego»? Probablemente los manifestantes piensen que ese nosotros es un «los gallegos», según esa sinécdoque tan nacionalista: son una parte de la población, casi partija si atendemos a los datos, que se considera con derecho a hablar en nombre de todos, o pobo galego.
La oración es sólo predicado: queremos galego. No dice «queremos ao galego», lo que sería una encomiable proclamación de su amor a la lengua, sino «queremos galego», como quien quiere pan o agua. Notamos, pues, que no es una declaración de amor (quiero a alguien), sino una expresión de voluntad urgente (quiero esto).
Pero a ese verbo de voluntad (querer) le hace falta algo. Le hace falta el verbo auxiliar que complete y limite su alcance. Le hace falta un acompañante como hablar (quiero hablar galego), leer (quiero leer galego), estudiar (estudiar galego). Entendemos por qué falta el auxiliar: nada les impide hablar, escribir, estudiar, cantar, hacer pelis en gallego.
Y esta carencia de auxiliar nos apunta la clave para comprender la protesta: en el fondo, su afán por el gallego no conoce límites. El alcance de su voluntad es totalizador. Para ellos, el idioma es el más alto objetivo de la sociedad gallega, en tanto que comunidad de gentes (nación, región, país, escoja el lector la palabra). A él todo ha de estar subordinado; ante ese tótem, no hay precio ni peaje que no se deba pagar. Observen el debate educativo en Galicia: el establishment político-cultural da por sabido que el principal objetivo del sistema escolar gallego es la conservación y expansión del idioma.
<CS9.2>Por ello es imposible el consenso con el nacionalismo lingüístico. Todo acuerdo que firma ha sido y será, únicamente, una parada táctica en el camino que conduce a una clara dirección: el gallego como única lengua de Galicia; el castellano como lengua foránea que acaso haya que usar de vez en cuando por necesidad. De ahí que un eslogan más sincero hubiera sido: Queremos que la Administración os fuerce a todos a usar el gallego.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es