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Sábado , 13-03-10
ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE
Los conciertos como todo lo que atañe al gusto admite opiniones. Es verdad que este es un término obsoleto, pero también es cierto que ahora que la música que se compone vuelve sobre aproximaciones de rango subjetivo (la comunicación, el sentimiento, la emoción...) debería tenerse en cuenta lo que en otro tiempo tanto ayudó a la educación.
Hoy, hay espectadores madrileños que han afilado su percepción acústica gracias a la presencia de la Orquesta Royal Concertgebouw dirigida por su titular Mariss Jansons en Ibermúsica. Sin duda, en el mundo de la interpretación pueden encontrarse propuestas de muy distinto signo. Difícil será localizar alguna que funda de manera tan sublime la calidad de la materia y la realización.
A partir de aquí es posible imaginar el concierto para violín de Sibelius convertido en una obra estremecedora por su exquisitez y delicadeza. Especialmente si se piensa en la violinista Janine Jansen acompañada con una minuciosidad, encogimiento y detalle difíciles de describir. O que la segunda sinfonía de Rachmaninov pueda resolverse con una elegancia semejante. Sin duda, la Royal Orquesta del Concertgebouw tiene un gran director en Jansons, claro, humano, sincero. Alguien capaz de dar forma a la tercera sinfonía de Mahler hasta convertir esta declaración musical en un profundo concentrado panteísta.
Se recordará este encuentro con la orquesta holandesa en el que colaboraron la inquietante voz de Bernarda Fink, el timbre alado del Orfeón Donostiarra femenino y la resuelta disposición de los niños de Nuestra Señora del Recuerdo. Pero así es el gusto y sus siempre beneficiosas secuelas.
CLÁSICA
Ibermúsica
Obras de Sibelius, Rachmaninov y Mahler. Int.: Y. Yansen, B. Fink. Escolanía Ntra. Sra. Recuerdo, Orfeón Donostiarra, Royal Concertgebouw Orchestra Dir. musical: M: Jansons. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 9/10-02-2010
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