La Unión Europea, a través de sus embajadores permanentes en Bruselas, dio ayer su visto bueno a la propuesta de la Comisión Europea de prohibir la pesca industrial del atún rojo en aguas del Atlántico norte a partir de 2011.
Europa dice no a la pesca del atún rojo
AFP Almadraba en Zahara de los Atunes, Cádiz
La Unión Europea, a través de sus embajadores permanentes en Bruselas, dio ayer su visto bueno a la propuesta de la Comisión Europea de prohibir la pesca industrial del atún rojo en aguas del Atlántico norte a partir de 2011. El acuerdo es firme y tan sólo tiene que ser ratificado en el Consejo de Ministros de la UE, lo que se podría producir en breve.
La decisión se ha tomado de manera acelerada para que la UE pueda llevar una posición común a la reunión de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que tendrá lugar del 13 al 25 de marzo en Doha (Qatar) y en cuyo seno se tomará la decisión final a nivel mundial. No obstante, la Unión Europea pide una excepción para la pesca artesanal dentro de la aguas nacionales de los países.
Y es que detrás de esta propuesta hay muchos cabos sueltos. Así, prohibir el comercio internacional del atún rojo -de las poblaciones del Atlántico Norte occidental y oriental y sus mares adyacentes- significa en la práctica prohibir también el comercio en la UE, pues el Reglamento sobre la protección de especies de la fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio recoge en su artículo 8 que también quedarán prohibidas la compra y la venta de los «especímenes que figuran en el Anexo 1», que es donde quieren clasificar al atún rojo.
Para que una especie sea incluida en este anexo tienen que darse una serie de condiciones, como «una disminución acentuada del tamaño de la población en la naturaleza». Aunque no existe una cifra que defina esa «disminución acentuada», la CITES pone como ejemplo una caída de la población de entre el 20 y 50% en los últimos cinco o diez años dependiendo del tamaño de la población. Según José Luis García Varas, responsable de Mares y Costas de WWF España, los informes científicos del ICCAT dicen que sólo quedan entre un 10 y un 15 % de la población original. Sin embargo, en noviembre, en una reunión de este organismo en Brasil se aprobó una cuota de pesca para este año de 13.500 toneladas.
Plan de recuperación
Los pescadores se agarran a que es necesario esperar a noviembre para conocer una nueva evaluación del stock y, sobre todo, los resultados del plan de recuperación que el ICCAT puso en marcha en 2006, con medidas que han ido reduciendo la cuota de pesca año tras año. Juan Serrano, portavoz de la Asociación de Pesca de Cerco y director general adjunto del Grup Balfegó (empresa catalana dedicada a la pesca, acuicultura y comercialización del atún rojo), explica a ABC que «aún no se ha evaluado la efectividad de ese plan».
Cuando esto se haga en noviembre próximo se sabrá qué está ocurriendo. Si la población no se recupera es que hay exceso de flota, o se está pescando por encima de las recomendaciones científicas o hay pesca ilegal. En cualquiera de esos casos, dice Serrano, «lo que tiene que hacer la comisaria europea (la griega Maria Damanaki) es controlarlo, y si no que se retire».
Y es que desde el sector sólo se entiende el cambio de postura de la Comisión Europea por el cambio de Francia, que finalmente dio el sí a que el atún rojo se tratara en CITES, dejando al resto de países con intereses en la especie (España, Italia, Portugal, Grecia, Chipre y Malta) sin mayoría de bloqueo.
La razón está en que Francia, que sobrepescó 4.000 toneladas en 2007, tiene cuota cero para los próximos tres años, al tiempo que debe reducir su flota de cerco (ha llegado a tener 37 barcos de cerco frente a seis de España cuando su cuota es mucho menor), y esto en un momento en que no queda dinero de fondos de pesca, dice Serrano. Si Francia no pesca, que no lo haga nadie, es más o menos el resumen de la situación.
Y es que no se puede olvidar que la prohibición del comercio internacional implica sólo en Europa el veto también al comercio interior. Por tanto, países como Argelia, Turquía y Libia pueden seguir pescando y comerciando en sus mercados con el atún rojo mientras en la Unión Europea los buques permanecerán en puerto. De nuevo Serrano se pregunta: «¿Hablamos de conservar el atún cuando la cuota se la van a repartir entre menos países?».
Sin embargo, fuentes de Europesc, la patronal pesquera europea, aseguran que Europa confía en que en CITES no se van a conseguir los votos para prohibir la comercialización- Japón tiene mucha influencia en los votos, al igual que en la Comisión Ballenera-. «Pero ya se habrá estigmatizado a unas flotas en concreto», explica Juan Serrano.
Así las cosas, las próximas semanas serán vitales para ver si Europa se ha vuelto ecologista o sólo hay detrás intereses económicos y estratégicos de algunos países.

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