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, 12-03-10 a las 12
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Es un pequeño y joven emirato situado en el Golfo Pérsico. Con apenas dos millones de habitantes y un gran riqueza de gas y petróleo, Qatar quiere convertirse en punta de lanza educativa mundial.
En efecto, el pequeño emirato tiene en el petróleo y el gas sus motores de desarrollo, pero su progreso tiene un signo que le distingue de los emiratos vecinos. Es la apuesta por la educación que, según la jequesa Mozah Bin Nasser Al Missned, presidenta de la Fundación Qatar, debe guiar toda reforma porque es la llave de la sociedad del conocimiento y porque en esa porción del Golfo Arábigo el progreso tiene un signo de distinción con respecto a otros emiratos vecinos. Un dato ilustra estos afanes: Qatar destina el 3,3% de su PIB a educación y el 2,8% a la investigación científica y tecnológica.
Y así se ha puesto de manifiesto en el primer Congreso Mundial de la Innovación para la Educación (WISE) celebrado recientemente en Doha, capital del emirato. Mil líderes de opinión de más de 120 países han identificado los problemas educativos y han decidido que hay que hacer algo para solucionarlos. Y han plasmado sus acuerdos en un decálogo y dos proyectos. Estos facilitan la asociación del centro Al-Shafallah para niños con necesidades educativas especiales y la Universidad del Sur de California y crean el Instituto de Liderazgo en la Educación.
Y así se ha puesto de manifiesto en el primer Congreso Mundial de la Innovación para la Educación (WISE) celebrado recientemente en Doha, capital del emirato. Mil líderes de opinión de más de 120 países han identificado los problemas educativos y han decidido que hay que hacer algo para solucionarlos. Y han plasmado sus acuerdos en un decálogo y dos proyectos. Estos facilitan la asociación del centro Al-Shafallah para niños con necesidades educativas especiales y la Universidad del Sur de California y crean el Instituto de Liderazgo en la Educación.
La estrella de ese ambicioso proyecto es la «Ciudad de la Educación», un oasis de catorce millones de metros cuadrados, que soprende por lo atrevido y por la originalidad de sus edificios, que acogen desde escuelas primarias hasta centros universitarios e instituciones investigadoras de alto nivel.
Campus americanos de prestigioEl emirato ha optado por la vía rápida para consolidar su plan de educación superior y ha invitado a instalarse en su capital a varios campus norteamericanos de prestigio, que imparten programas de renombre internacional y otorgan el mismo título que en sus centros matrices. Además, no es escaso el número de profesores que realizan estancias temporales en Doha o de los que viajan a otros países para enriquecer su formación. Los centros cuentan con la más avanzada tecnología para estar en permanente comunicación. Las videoconferencias son habituales en un modelo donde el concepto de aula abierta es mucho más que una teoría: bibliotecas sin muros, con medios electrónicos para consultar texto de más de 50 universidades, y salones-laboratorio, entre otras singularidades.
El coste de los estudios es similar al de las más reputadas instituciones de los Estados Unidos (entre 30.000 y 50.000 dólares al año) pero los cataríes no tienen problemas, ya que para ellos la educación es gratuita. Los extranjeros, fundamentalmente árabes y afroasiáticos, pueden optar a becas amortizables con solo permanecer en el país cinco años tras concluir los estudios.
Entre fuentes, lagos artificiales y palmeras, la «Ciudad de la Educación», ofrece una imagen inédita en medio del desierto. Alumnas ataviadas con abaya e hijab (túnica negra y velo islámico) y alumnos con larga túnica blanca o negra y ghutra (pañuelo enrollado a la cabeza) conviven con jóvenes que visten con indumentaria occidental, fundamentalmente vaqueros.
Con todo, la afluencia de alumnos es todavía poco significativa. Unos tres mil se distribuyen por las universidades americanas instaladas en el inmenso campus: Virginia Commonwealth (Diseño gráfico, de modas o interiores), Weil Corneil Medical (Medicina), Texas A&M (Ingeniería vinculada a la industria petroquímica) Carnegei Mellon (Administración de Empresas e Informática), Georgetown (Artes Liberales y Bellas Artes) y Northwestern (Periodismo y Comunicación).Y junto a ellas, el Centro de Estudios Islámicos.
La investigación es básica para el éxito de la iniciativa. Entre los centros estelares, un hospital universitairo en el que ya a se han invertido 8.000 millones de dólares.


