El cónclave de Huesca concluye con numerosas reflexiones y una idea común: el mundo de la información sigue resucitando
El periodismo, su no muerte y su crucifixión
Montserrat Domínguez, Javier Pérez de Albéniz y el alcalde de Huesca./ JFBarrera
Actualizado Viernes , 12-03-10 a las 17 : 29
En un congreso de periodismo digital, sacar un bolígrafo, una pluma o mostrar una página de periódico en papel es poco menos que un sacrilegio con tanto 'cacharro electrónico' suelto por la sala. Monserrat Domínguez lo ha hecho esta mañana. Ha enseñado una página de periódico, para recomendar la lectura de un artículo sobre la muerte del novelista (y periodista) Miguel Delibes. Nadie en el auditorio del Palacio de Congresos ha torcido el gesto ni ha mirado como si de un extraterrestre se tratara a la conductora del programa de radio. Porque Domínguez no lo es ni tampoco se ha comportado como tal en su exposición de clausura del XI Congreso de Periodismo Digital de Huesca, que ha cerrado sus puertas hoy hasta el próximo año con la entrega del premio Blasillo al mejor blog del año a Javier Pérez de Albéniz por su bitácora El Descodificador.
El Congreso ha ofrecido después sus conclusiones. Varias, concisas, concienzudas, muy similares a todas la ideas que se han oído durante día y medio en la ciudad oscense y similares a las que se concitan en otros eventos de temática similar. En Twitter se podían leer otras conclusiones, las de los asistentes. «El periodismo resucita por cuarta vez en menos de 36 horas», se lee en la red de las reflexiones en 140 caracteres. La firma Ana Mellado, cuyo perfil remite a un blog que la identifica como alumna del Máster de Periodismo de ABC. Esa reflexión-conclusión, surgida a raíz de las palabras de Monserrat Domínguez, resume en diez palabras lo oído y hablado en Huesca.
El simposio de referencia del reporterismo digital en España, que ha convocado a 400 personas, arrancó su undécima cita con una pregunta que refleja la incertidumbre y los miedos de una profesión maltratada en los últimos tiempos: «¿Desaparecerá el periodismo?». No, parece la respuesta. Porque siempre habrá quien lo resucita por quinta vez, a pesar de que Antonio Fraguas 'Forges', el humorista gráfico, en la entrega del Blasillo a Pérez de Albéniz, haya arrancado la mayor carcajada del congreso con una irónica frase: «El periodismo es la única profesión que dignifica a quien la abandona».
«Hay periodistas que están 'muertos'»
«¿Quién os ha dicho que el periodismo ha muerto? ¿De dónde sale esto?», ha cuestionado Monserrat Domínuez en su alocación. Ella misma ha respondido con su propia teoría. Para la periodista madrileña, como para otros muchos de los ponentes que han desfilado por la pasarela mediática oscense, el periodismo no ha muerto, aunque «es verdad que hay algunos periódicos que están moribundos y que hay periodistas que están 'muertos' y no lo saben». «Yo tampoco tengo claro si estoy viva (profesionalmente) o no. No tengo blog, twitter o un portátil para conectarme a internet. Llevo años intentando escuchar la radio a través de mi Mac y no lo consigo», ha reconocido Domínguez, quien ha cerrado su alegato sobre la muerte con un recuerdo al fallecido escritor vallisoletano Miguel Delibes, esa página de periódico y otra reflexión: «Si somos una sociedad con músculo, vamos a exigir periodismo todos los días».
Músculo ha mostrado Huesca. Una vez más, ésta vez en su undécima edición, ha reunido en su congreso nacional a una pléyade de 'artistas' del periodismo español e iberoamericano (Perú, Argentina o Portugal), que ha ofrecido y/o mostrado sus opiniones, exhortaciones o el resultado de su trabajo. Entre todos, como bien recoge la alumna Mellado en su twitter, han intentado resucitar un oficio que atraviesa una época de vacilación y desasosiego (o eso creen sus estudiosos y practicantes) acrecentado por la crisis financiera. Los periodistas, como aquel hombre de Nazaret, quieren que su Lázaro particular se levante y ande... Si es que está muerto como tal.
Al menos, Huesca, como la gran mayoría de cónclaves de este calibre y formato, deja clara una conclusión que Forges ha hecho suya en la despedida: el periodismo necesita más ingenio, más creatividad, «más pensar en las cosas y menos en la musarañas». Palabra de vivo. El periodismo no ha muerto, sólo lo han crucificado..

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