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La alianza moderada del actual primer ministro se distancia de las formaciones sectarias y radicales, pero deberá buscar pactos
Maliki encabeza el escrutinio en los primeros resultados oficiales en Irak
En la sede central del partido Dawa en Basora tienen clara la victoria final. «En 2005 ganamos con la coalición chií, pero esta vez lo estamos haciendo sin ellos, con otros socios menos importantes. La gente valora a Nuri Al Maliki porque es un hombre práctico, una persona que cumple su palabra y por eso vamos en cabeza», señala Alaá Shahad, responsable del partido en la segunda ciudad del país.
La ofensiva militar de 2008 contra las diferentes milicias que imponían su ley en Basora desde la caída de Sadam Husein supuso un punto de inflexión para unos ciudadanos que ven en Maliki a un político fuerte que ha traído seguridad a la ciudad y al que han votado de forma mayoritaria, según declaran abiertamente cuando se les pregunta en calles y mercados.
Cuatro días después del cierre de las urnas, la Comisión Electoral Independiente comenzó a certificar con datos oficiales lo que los medios de comunicación anunciaban en sus encuestas de calle: Estado de Derecho, alianza liderada por el primer ministro Nuri Al Maliki, es la lista más votada. Tras cinco años formando parte de la coalición de grupos religiosos chiíes, Maliki apostó por apartarse de la vía sectaria y juntar a su partido (Dawa) con formaciones suníes y cristianas para transmitir un mensaje de unidad nacional, y parece que lo ha conseguido.
Bienvenida al inversor
La foto del primer ministro es la más visible en una ciudad conocida como la «Venecia de Oriente Medio» en los setenta, pero que ahora se recupera de las heridas de ser la línea del frente en las últimas guerras. Una ciudad que aunque nada en petróleo, apenas se beneficia de una riqueza que las autoridades esperan exprimir con la próxima llegada de grandes multinacionales a sus yacimientos.
De momento se conocen los resultados en cinco de las dieciocho provincias, Babilonia, Nayaf (chiíes), Salahedine y Diyala (suníes), y Erbil (kurda). Ganar las elecciones no garantiza el puesto de primer ministro ya que no parece que ninguna de las alianzas logre el número de escaños suficientes para gobernar en solitario y serán necesarios los pactos, como ya ocurriera en 2005.
Maliki cobra ventaja respecto a la Alianza Nacional Iraquí, lista religiosa que incluye al Consejo Supremo Islámico de Al Hakim y la Corriente Sadrista, de Muqtadar Al Sadr; y Al Iraqiya, la coalición intersectaria y laica del ex primer ministro Iyad Allawi, que se ha rodeado de los principales partidos suníes, podría ser la ganadora en las provincias del centro.
Síndrome Sadam
«Los iraquíes siguen con el síndrome Sadam y necesitan personalidades de peso para gobernar. Maliki ha dado un primer paso sacando de las calles de todo el país a las milicias, pero ahora tiene que dar el segundo. Quitar los controles militares de los centros urbanos y sustituirlos por servicios de inteligencia; no habrá inversiones si permanece esta imagen de país en guerra», opina el analista político local Rashid Al Fahad.
Basora no es Bagdad. Aquí no hay calles cortadas, muros de cemento delante de cada hotel y los controles son más ligeros que en la capital, se respira un ambiente de seguridad aunque el trauma de cinco años bajo el control de las milicias sigue sin desaparecer de la mente de los ciudadanos. El verano parece haberse adelantado en este 2010 y la ciudad permanece desierta hasta el atardecer; entonces comienza el caos circulatorio y el gentío se agolpa en las calles comerciales. Vida, normalidad y esperanza de que el petróleo que inunda el subsuelo ayude a mejorar la vida de todos.
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