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Viernes , 12-03-10
No habrá Asamblea Nacional del BNG antes de las próximas elecciones municipales de mayo de 2011. Guillerme Vázquez tendrá tregua interna hasta entonces. Las manifestaciones de las últimas semanas del Encontro Irmandiño que encabeza el histórico Xosé Manuel Beiras, reclamando un cónclave nacionalista para este mismo otoño caen en saco roto, después de que la otra corriente opositora a la UPG, el movimiento Máis BNG que lidera Carlos Aymerich, haya dado marcha atrás a esta demanda y cierre filas con la línea oficial hasta, al menos, los comicios locales.
Beiras justifica su petición en varios argumentos. Por un lado, se han cumplido los tres años de máximo que estatutariamente fija el BNG entre asambleas nacionales ordinarias -la de abril de 2009 fue extraordinaria, tras la dimisión de toda la cúpula que encabezaba Anxo Quintana-.
Por otro, recuerda que en el cónclave que eligió a Guillerme Vázquez como nuevo portavoz nacional se acordó una nueva cita una vez que el Bloque hubiese encontrado una cierta estabilidad interna tras el varapalo del 1-M y los cambios -más aparentes que otra cosa- en su dirección. Y tampoco olvida que es necesario marcar la estrategia municipal de la organización, supeditada en estos momentos a los pactos con los socialistas gallegos.
Por todo ello, el Consello Nacional del BNG debatirá mañana la propuesta de los «irmandiños» de convocar su máximo órgano de decisión cuanto antes. En la web de los «beiristas», señalan que la nueva dirección nacionalista debe ser «más lúcida interpretando las necesidades y problemas de Galicia, más atinada en las alternativas a políticas conservadoras (...) y más fuerte porque ilusione a los miles de mujeres y hombres nacionalistas y de izquierdas».
Prudencia en Máis BNG
Sin embargo, los llamados «quintanistas», que en sus inicios habían demandado la convocatoria para acabar con la «interinidad» que aparentaba el jefe de filas nacionalista, Guillerme Vázquez, han ido paulatinamente moderando su discurso hasta aceptar una tregua interna hasta la celebración de las municipales.
El motivo es político. El 60% de los alcaldes y portavoces locales del BNG en Galicia están adscritos a la corriente que encabeza Carlos Aymerich. Por lo que si las luchas intestinas en el seno del Bloque provocaran una debacle electoral, la UPG estaría en condiciones de atribuirla a quienes desestabilizaron la unidad interna, un juego al que Máis BNG no está dispuesto a sumarse.
De ahí que se vaya a cerrar filas con Guillerme Vázquez, un hombre que no estaba llamado a liderar el BNG, pero que la incapacidad de diálogo de la UPG en la última asamblea acabaron situando al frente de la organización frentista. Para ello, proclaman que su consolidación es un hecho, que su imagen comienza a ser conocida por la sociedad y que el nacionalismo remonta en las encuestas.
Además, los deseos de Beiras de una nueva asamblea -o lo que es lo mismo, un relevo a la hegemónica UPG- contrastan con su complicidad en el último cónclave para que los «coroneles» revalidaran el control de la organización, al negarse a pactar con Aymerich.
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