Hoy ve la luz la novela más ambiciosa de Julia Navarro: «Dime quién soy» (Plaza & Janés), más de mil demoledoras páginas sobre las tragedias, ignominias e infamias del «peor siglo de la Historia: el XX»
«'Dime quién soy' es una novela contra los totalitarismos, del nazismo al estalinismo»
-El XX ha sido la centuria de la infamia.
-El más violento, en el que más se ha matado y que ha escrito la página más negra de la historia de la Humanidad: el nazismo y que, según pasa el tiempo, a mí más escalofríos me produce. Los crímenes del estalinismo estremecen. Y los países del Este han sido una gran cárcel, hasta que ha caído el Muro. El estalinismo provocó millones de muertos, pero aunque provoques un sólo muerto ya no merece la pena. Convirtió a media Europa en una gran prisión de la que la gente no podía salir. El paraíso terminó siendo un infierno. «Dime quién soy» es una obra contra todos los totalitarismos, desde el nazismo al estalinismo.
-La suya es una novela de «antihéroes y antiheroínas» que llega tras arrasar con su exitosa trilogía «La hermandad de la sábana santa», «La Biblia de barro» y «La sangre de los inocentes». ¿Miedo escénico?
-Estoy muy satisfecha. Me gusta, creo que es una buena novela, y ahora espero el veredicto de los lectores. No sirve de nada haber tenido éxito con los libros anteriores. En cada novela te la juegas.
-Como se la juega el joven periodista Guillermo Albi, que investiga la azarosa vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, una mujer que abandonó a su marido e hijo antes de la Guerra Civil.
-Se convierte en una comunista absolutamente idealista, romántica y convencida porque se enamora. Aunque antes de enamorarse ella tiene un primer contacto con una mujer que conoce, Lola, que es un personaje muy potente, duro, tierno y que es quien le despierta la conciencia política. Le hace ver a Amelia que además de su vida confortable de la burguesía madrileña de aquella época hay otras vidas, otros mundos, donde existen miserias, injusticias, persecuciones, donde hay gente que no tiene absolutamente nada, ni siquiera esperanza en el futuro, y Amelia, que es una persona sensible, romántica, emocional, se ve impactacda por esos otros mundos y se convierte a la causa del comunismo, que luego refrenda a través de su gran amor: Pierre Comte.
-Amelia Garayoa procede de una familia de la burguesía madrileña, republicana, no de izquierdas, pero sí demócrata.
-Ella se convierte en una antifascista visceral por la educación que recibe y por las consecuencias de la Guerra Civil, que en la familia de Amelia causó los mismos estragos que en todas las familias españolas. Todos fueron perdedores, aunque unos ganaron la guerra. En la mayoría de las familias se dio ese desgarro de gente luchando en dos bandos enfrentados, padres que hicieron la guerra en un lado e hijos en el otro.
-Pierre Comte era un espía, agente del INO, Departamento de Inteligencia de los soviéticos, ejército a la sombra.
-De todos los hombres que ella conoce es el que menos merece la pena. A veces muchas personas en la vida cometen el error de dar lo mejor de sí mismos a las personas equivocadas. Yo creo que es una constante en la vida y la literatura, lo cual eso da para mucho a la hora de escribir. Vivirá ese gran amor con una inocencia y pasión tremendas.Pero es Pierre quien la involucra. Comte engaña a Amelia, nunca le dice quién es ni lo que hace, pero Amelia lo descubre y eso le provoca un enorme desengaño. Hubo muchísimas personas que militaron de una manera romántica en el comunismo pensando que realmente era un ideal liberador. La realidad demostró todo lo contrario. La Rusia de Stalin fue absolutamente devastadora.
-Tras Comte entra en la vida de Amelia Albert James, un periodista norteamericano.
-Un idealista fascinado por Europa. Que ve con distancia y objetividad el enorme peligro que supone Hitler y el nazismo. Y así escribe: «Hitler no se estará quieto dentro de sus fronteras. Su primer bocado será Austria y Mussolini no hará nada por impedirlo».
-De lo que más habla en «Dime quién soy» es de la posguerra.
-La mía es una novela de perdedores, no de héroes ni heroínas. No hemos vuelto a las dos Españas, pero hay políticos que por interés político lo azuzan, y la gente no está en eso. La Transición fue una obra de arte y espero que nadie se empeñe en destruirla.

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