Con el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero se han producido dos reivindicaciones sociales masivas, con recogida de millones de firmas, que han sido, por un lado, la solicitud de la cadena perpetua revisable para delitos especialmente graves; y, por otro, la petición de que no se ampliara el aborto. Dos cuestiones candentes y polémicas, que se han instalado entre las bases socialistas como un debate permanente y no resuelto. Dos asuntos, en los que el Gobierno se ha cerrado en banda: no rotundo a la cadena perpetua; sí a convertir el aborto en un derecho de la mujer con menosprecio absoluto al derecho a la vida del no nacido.
El enrocamiento de Zapatero en ambas materias le ha costado ya al menos dos bajas sonadas entre las filas del PSOE. El 24 de febrero, en cuanto el Senado dio luz verde a la reforma Aído que instauraba en España el aborto libre incluso para las menores hasta la semana 14, presentaba su dimisión el teniente de alcalde de Paradas (Sevilla), Joaquín Montero, porque «jamás» iba a permitir que su nombre apareciera «junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes mediante la aprobación de leyes injustas».
La cruzada de Cortés
Ayer, se conoció la segunda retirada del PSOE, la del padre de Mari Luz, Juan José Cortés, que se hizo efectiva el 22 de febrero. El hombre que, tras el asesinato de su hija a manos de un pederasta reincidente, inició una cruzada a favor de la instauración en España de la cadena perpetua revisable.
Precisamente porque en esa reivindicación se ha sentido «solo y sin respaldo» por parte del PSOE pero, sobre todo, «por falta de confianza y la dilapidada fe en asuntos en los que hubiera deseado apoyos por parte del partido» y especialmente de un Zapatero que ha protagonizado «un desmarque total y absoluto».
Curiosamente, Montero, que ha creado la Plataforma Socialistas por la Vida, y Cortés coincidieron el domingo pasado en la cabecera de la Marcha por la Vida. El padre de Mari Luz se plantea ahora la posibilidad de sumarse al partido de Díez, UPyD.


