Jueves
, 11-03-10
CRISTINA JIMÉNEZ ORGAZ
DÜSSELDORF. La presentación de resultados de E.ON sirvió ayer a su presidente, Wulf Bernotat, de marco para comenzar a despedirse de la compañía que ha liderado durante siete años y que fue testigo en primera línea del proceso de la opa a Endesa. Bajo su mandato, la alemana ha entrado en nuestro país «con el objetivo de consolidarse como uno de los principales agentes del sector energético español». Tras el acto, la compañía defendió la necesidad de un marco regulatorio estable que no excluya ningún tipo de tecnología. «El éxito de nuestro negocio en España depende de encontrar un sistema flexible para la generación de energía mediante carbón o gas». Con estas palabras el consejero de E.ON, Lutz Feldmann, y responsable del área de nuevos mercados lanzó ayer un aviso al Gobierno sobre la distorsión originada en el sector energético por la entrada de las renovables y el papel secundario al que han quedado relegadas las centrales térmicas.
El mercado ha cambiado mucho estos años y la entrada de la energía producida por las centrales de ciclo combinado en el mercado mayorista depende de la producción de las renovables. «Sin embargo, las tecnologías convencionales son necesarias y debemos estar listos para producir energía si no hay viento o sol». La petición de E.ON pasa, además, por una compensación que cubra, al menos, los costes de producción, lo que no ocurre ahora.
El resultado bruto de explotación de E.ON fue de 13.500 millones en 2009, un 1% más que el año anterior. Sin embargo, el beneficio neto cayó un 4,8% hasta 5.600 millones.


