Los blancos se estrellan en el peor año y se quedan sin la final en su Bernabéu
Higuaín no tuvo su noche
Actualizado
Jueves
, 11-03-10 a las 12
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Batacazo sin parangón posible. Lo decía anoche la grada: «¿Alcorcón? Eso es un juego de niños al lado de esto». Probablemente los madridistas, que desfilaban con la cabeza entre los hombros a la salida del Bernabéu, no han asimilado aún el desastre que acababan de presenciar. Adiós a otra Liga de Campeones, su torneo, y, sobre todo, adiós a un año en el que la final se jugará en su estadio. Mazazo doble. Triple si se contempla lo que ha comprado el club para intentar este asalto de calidad. Pero han funcionado muy pocas cosas o, al menos, no las suficientes.
Antes del partido, un analista, serio, sensato, poco dado a la euforia, razonaba con palabras quedas: «Sí, el Madrid ha ganado a muchos equipos, pero cuando han llegado los grandes, ha perdido. Al único que venció fue al Sevilla, y con el gancho».
El problema es colectivo, como suele suceder cuando se juntan tantas figuras en el tapete verde. No hay tiempo, ni tampoco paciencia, para sintonizarlos. El Madrid juega a golpes de bombilla, de luz que viene y se va y, como dijo ayer Guti nada más acabar el partido, «necesitamos jugar mucho más en equipo».
Resulta evidente cuando, además, algunas de las individualidades no funcionan como se esperaba. Raúl está en la recta final, Kaká no sale del pozo y Benzema es el fichaje fallido del año, oscurecido por un Higuaín que esta vez tuvo una noche negra.
Un equipo como el Madrid no puede andar a coletazos, a golpes de inspiración de Cristiano o a las apariciones esporádicas de Guti, cuando le viene la musa, dos veces al año. Ni tampoco se puede descoser porque un día cualquiera le falte Xabi Alonso.
Una dura reconstrucción
Ahora la reconstrucción va a ser muy dura a menos que el Madrid se agarre a la Liga, que es lo que va a hacer con dedos de garfio. Es lo único que puede salvar a Pellegrini porque aquí ya hay voces que se oyen ofreciendo ricos manjares: Rafa Benítez por un lado, Mourinho por otro... Y jugadores: Ribery, Silva, Navas, Rooney, Agüero... Como si Florentino fuese capaz de tocar una piedra y hacerla de oro. Y hablando del presidente, esto sí que ha sido un mazazo para él porque la Liga es pez pequeño pues su apuesta era mucho más grande. Su torneo era este y ha caído, y con él la ilusión de millones de madridistas.




