
Jueves
, 11-03-10
A. R. V.
CÓRDOBA. Telesforo Flores alega en su descargo que cuando adquirió la VPO en el año 2000 era un completo desconocedor de la normativa que regula el acceso a este tipo de viviendas, concebidas para familias que no pueden acceder a los precios prohibitivos del mercado libre.
«Yo no conocía la normativa ni soy funcionario de temas de estos. Soy una personas normal que me intereso por un piso, pregunto en Convisur y nadie me ha puesto pegas de ningún tipo». Así se expresa, paradojas de la vida, quien hoy es presidente de la promotora de viviendas de la Diputación, Provicosa, si bien formalizó la compra de la VPO cuatro años antes de acceder a este cargo. Eso sí, como regidor de Luque tenía acceso a los planes regionales de pisos protegidos para los municipios.
«Si me hubiesen puesto pegas, está claro que no lo habría comprado», recalca el regidor de la Luque. Al ser preguntado por la restricciones que la norma pone a los propietarios de otra vivienda libre, señala que «seguramente no las había». «Eso es de otra fecha, otro momento», repite. Confiesa a ABC que ignora si había cualquier veto legal por poseer otro inmueble. «Yo voy al notario y firmo, a mí nadie me ha puesto pegas de nada», reitera.
El alcalde de Luque aseguró que pagó al contado los 75.000 euros que aproximadamente le costó (incluida la plaza de garaje) porque «no quería recibir ninguna ayuda de la que dan por VPO». Es decir, no tuvo que subrogarse a los préstamos hipotecarios con condiciones ventajosas que se dan a las promotoras y compradores de este tipo de viviendas destinadas a familias de rentas más bajas. Y tampoco se benefició de ayudas complementarias, puesto que no tuvo que endeudarse para pagarla, gracias a que tenía ahorros por otros bienes.
Curiosamente, Flores confiesa haber quedado atrapado por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Su intención inicial, tras comprar la VPO, era vender el piso que posee en Santa Marina desde 1987. «Lo que pasa es que me ha pillado la crisis y, claro, ya no me interesa vender la casa de Alarcón López», se sincera.


