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Alcaldes y vecinos de Girona, indignados
Jueves , 11-03-10
Los efectos de la nevada siguen atenazando buena parte de la provincia de Girona. Fecsa-Endesa no cumplió los plazos prometidos y más de 50.000 abonados seguían ayer sin luz a punto de afrontar la que era su tercera noche sin suministro eléctrico. La avería afecta basicamente habitantes del Baix Empordà, la Selva y parte del Giron_s aunque en varios pueblos se da la circunstancia que vecinos de un barrio tienen luz sin problemas mientras los que residen a unos centenares de metros deben conformarse con alumbrarse a la luz de la velas.
El corte eléctrico tiene afectación en practicamente todos los sectores (muchas empresas, tiendas y negocios seguían cerrados ayer) pero donde más se acusa es en la educación ya que 39.000 alumnos seguían sin poder acudir a clase.
Maria y Miquel viven en Sils, apartados de la estación de tren y quizá nunca lo lamentaron tanto porque en el barrio del ferrocarril las bombillas brillan. Este matrimonio que ronda los ochenta años mostraba ayer su impaciencia después de soportar más de 48 horas sin luz. Se arriman al fuego que arde sin cesar en la cocina y pasan las horas pegados a la radio. «¿Pero es que nadie sabe cuándo volverá la luz? El señor Boada (refiriéndose al secretario de Interior) dijo el martes que a las nueve de la noche estaría todo arreglado» critican.
En Lloret el caos también ha dado paso a la indignación. El alcalde, el convergente Xavier Crespo, ponía de relieve que en el municipio la nevada había tenido «efectos devastadores» y lamentaba la poca capacidad de reacción del Govern y de las compañías eléctricas para reconducir una situación que puede dar mala imagen al pueblo, donde los primeros turistas de la temporada viven a oscuras. Parte de Lloret se quedó además sin agua, situación que también sufrieron los habitantes de la capital de la comarca, Santa Coloma de Farners.
En Sant Feliu de Guíxols, Platja d´Aro, Sant Antoni de Calonge y toda la franja del litoral del Baix Empordà la situación no es mucho mejor. La caída de torres también secó el suministro eléctrico de la zona y en Palafrugell ayer por la mañana los vecinos dibujaron una larga cola para comprar pan en la unica panadería que abrió puertas. En La Bisbal, el alcalde Sergi Sabrià (ERC) criticó agriamente la labor del Govern y puso de manifiesto que la población «no ha contado con la ayuda que se merece» y que han tenido que afrontar los efectos de la nevada con recursos propios.
Las secuelas también afectan a la provincia de Barcelona, donde el alcalde de Tordera, Joan Carles García (CiU), denunció la «nula» coordinación de Interior con los ayuntamientos.
El anhelo es idéntico para todos; que vuelva la normalidad lo antes posible.
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