
Miércoles
, 10-03-10
EFE
Operarios cortan con motosierras los árboles caídos sobre los automóviles
I. ANGUERA/J. GUIL
BARCELONA. Amainaban los problemasy arreciaban las críticas y la indignación dirigida al gobierno tripartito de la Generalitat-PSC-ERC-ICV- por no prever la magnitud del caos. Ante tamaño chaparrón, cada uno de los socios del gobierno (el más débil entre ellos por sus competencias, o la falta de las mismas, el célebre consejero de Interior, Joan Saura (ICV)) intentaron desviar culpas. Hacia Endesa, a los meteorólogos, a la población que recela de sus avisos...
El día después de un temporal de nieve que colapsó toda la Comunidad y especialmente la ciudad de Barcelona, su provincia y la de Gerona, Cataluña empezó a recuperar ayer la normalidad. Lentamente y con trabas.
Atascos kilométricos
A media tarde, tras una noche en que miles de personas durmieron fuera de sus casas al quedarse varados en autopistas, trenes, estaciones, pabellones deportivos u otras instalaciones improvisadas, seguían los problemas. Se reabrió la autopista AP-7 hasta la Junquera después del atasco de la víspera avivado por lacaída de un cable de alta tensión sobre la calzada, pero luego se formaron colas de hasta 50 kilómetros porlos miles de camiones «liberados». Se recuperaban carreteras y líneas férreas, pero Cercanías no funcionaba del todo bien y la media y larga distancia férrea hacia Francia seguía parada. Y más de 100.000 alumnos aún sin poder ir a clase.
De entre el cúmulo de adversidades, la más acuciante la sufrían las comarcas de Gerona, en las que el lunes más de 200.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico por la avería de la línea de alta tensión Vic-Juià, lo que también afectó al transporte ferroviario. Al caer la noche de ayer, Fecsa-Endesa calculaba que a última hora del día un 70% de los abonados afectados vería la luz.
Llovieron críticas de los ciudadanos y peticiones de dimisión de parte de la oposición. Entretanto, el tripartito, enrocado, celebró reunión de consejo ejecutivo y a la salida los consejeros Saura y el de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, aceptaron poca autocrítica, se jactaron de haberlo hecho mejor quie el gobierno de CiU en las nevadas de 2001, y apenas si reconocieron déficits, como una falta de información sobre todo en los usuarios de las trenes de Cercanías y Ferrocarriles de la Generalitat. Y culparon a Fecsa -a cuyas oficinas en Barcelona se personó ayer el presidente Montilla- y Red Eléctrica Española por dificultar el regreso a la normalidad al no subsanar los problemas de suministro.
ICV contra ICV En cuanto a la ciudad de Barcelona, Saura admitió que la nevada que causó un caos olímpico por la tarde les «sorprendió» por su intensidad. Culpa de las previsiones . «La previsión era probables fuertes vientos por la tarde y posible nieve», alegó Saura, y a esta misma excusa se agarró el alcalde Hereu (PSC), con tal de apuntar a la Generalitat.
La gracia está en que desde otro departamento hermano de Saura, Medio Ambiente, que ocupa también ICV, se cuestionó su coartada. El Servicio Catalán de Meteorologia, que depende de Medio Ambiente, aseguró vía comunicado que las previsiones no habían fallado. aunque «siempre hay un grado de incertidumbre». «Fue peor que la de 2001, cuando CiU, y respondimos mejor», presumía Saura. Es comparable a la de 2001, le replicó Medio Ambiente.


