Actualizado
Miércoles
, 10-03-10 a las 23
:
14
«La normalización sería prácticamente total si no fuera por la caída del servicio eléctrico en Girona». Esta fue la frase más repetida ayer por el consejero de Interior, Joan Saura, y el de Política Territorial, Joaquim Nadal, durante la comparecencia posterior a la reunión del Consejo Ejecutivo que ayer se dedicó de forma prácticamente excluisva a las consecuencias del temporal de nieve que el lunes colapsó Cataluña. Un intento por situar la responsabilidad de los 180.000 abonados que seguían sin servicio eléctrico que quedó perfectamente enfatizado por la visita que el presidente de la Generalitat, hacía de forma paralela a la sede de Fecsa-Endesa en Barcelona.
Allí, Montilla reclamó a los responsables de Endesa, y más tarde a los de Red Electrica (REE) que «pongan todos los medios necesarios» para recuperar el suministro durante el día de ayer. Un esfuerzo que el Govern puso duda, cuando Saura confesó que «no confiamos» en que se pudiera reestablecer todo el servicio en Gerona.
Paralelamente, Boada ha destacado que el colapso en la frontera es "totalmente imputable" a las autoridades francesas, que dos días después del temporal aún no han podido limpiar un tramo de 300 metros en bajada, que está lleno de nieve y hielo, lo que dificulta la circulación de camiones.
Expediente a Fecsa
El consejero anunció que el Govern ya ha abierto expediente informativo a las eléctricas, pero aseguró que «el objetivo», ayer, era normalizar la situación, aunque «estamos sensibilizados y creemos que esto no puede ser». Con servicio eléctrico, recordó, se podría restablecer el servicio de ferrocarril entre Maçanet y la Jonquera y reabrir todos los puertos, señalaron a modo de ejemplo.
El temporal afectó el lunes a 11 subestaciones eléctricas, e hizo caer 25 torres de alta tensión. Una situación que Nadal aprovechó para sacar pecho respecto a la necesidad de la MAT, la línea de alta tensión que conecta Gerona con Francia, ante un Saura -su partido la rechaza tajantemente- impertérrito.
Por otro lado, Saura negó falta de previsión ante el temporal y aseguró que se dió aviso de emergencia el domingo, y el lunes a mediodía se pasó a nivel de emercencia 2. Sin embargo, reconoció «fallos» en la previsión meteorológica sobre la nevada en la ciudad de Barcelona, poco probable según las previsiones. De este modo, se volvía a repetir el cruce de responsabilidades entre los dos departamentos de ICV, Interior y Medio Ambiente, del que depende el servicio meteorológico de la Generalitat.
En «contrapartida», el consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, puso en cuestión la afirmación de Saura en el sentido de que la nevada del lunes «no es comparable a la de 2001», cuando gobernaba CiU y el tripartito, entonces en la oposición, se cebó en la actuación del consejero en cap de la época, Artur Mas, por haber asistido a una fiesta en una discoteca durante la crisis.
La nevada del lunes, especialmente en Barcelona, «fue muy superior» argumentó Saura para rechazar las críticas, mientras Nadal aseguraba que «algún dirigente de la oposición» empezó a criticar el dispositivo a las once de la mañana del lunes, cuando el temporal ni siquiera había llegado a su punto álgido.
Al margen del ya previsible enfrentamiento con CiU, Nadal se disculpó con todos los ciudadanos atrapados en trenes y carreteras durante la tarde y la noche del lunes. «Reconozco que la información al usuario en trenes y estaciones ha sido insuficiente. Tienen razón todas las personas que se han quejado».




