Poco antes de la toma de posesión del nuevo presidente conservador, dos intelectuales chilenos descartan cambios en política exterior, aunque creen que el seísmo le obligará a replantearse su programa

El escritor Jorge Edwards (derecha) y el académico José Joaquín Brunner, ambos chilenos, ayer en la Casa de América
Con el reciente terremoto en su país como telón de fondo, dos reconocidos pensadores chilenos de diferentes tendencias ideológicas coincidieron ayer en Madrid en que el regreso de la derecha al poder, de la mano de Sebastián Piñera, no representa ningún riesgo de involución democrática. El escritor Jorge Edwards y el académico José Joaquín Brunner intervinieron ayer en la Casa de América para explicar el viraje ideológico y los retos del Gobierno que mañana toma posesión. En muchos aspectos, como Brunner puntualiza en esta entrevista, lo que les separan son «matices».
Poco antes del debate, el Premio Cervantes 1999 advirtió a ABC que «no habría votado por el centroderecha si pensara que podía haber algún vestigio del pinochetismo». El intelectual liberal recordó que fue «uno de los enemigos más activos» del dictador e insistió en que «no hay ningún peligro de involución de tipo pinochetista hoy en Chile».
«No son hijos de Pinochet»
El socialdemócrata José Joaquín Brunner, que fue ministro secretario general de gobierno con Eduardo Frei, asegura por su lado que aunque no lo votó, «Piñera no es una amenaza a la democracia, no son los hijos de Pinochet los que llegan al poder». El sociólogo y analista político considera además que «no es un Gobierno que venga a desmantelar los múltiples beneficios sociales que impuso la Concertación» (coalición en el gobierno durante las últimas dos décadas). Brunner se muestra convencido de que los procesos por las violaciones a los derechos humanos «van a seguir su cauce».
Los dos pensadores coinciden también en que la tragedia del terremoto es una oportunidad para buscar el consenso con la oposición. Edwards, que representará al Ejecutivo en un consejo de cultura, estima que «todo su programa se tiene que replantear, ahora tiene que ser de reconstrucción y hay que hacerlo con una especie de unidad nacional». Para realizar bien la reconstrucción, Brunner señala que el empresario conservador deberá emprender «una profunda modernización del Estado». El ex ministro piensa que el «homogéneo» Ejecutivo «va a tener que ser particularmente cuidadoso con los conflictos de intereses» empresariales.
Ambos consideran que no habrá grandes cambios en política internacional, y coinciden en que Piñera sólo matizará el discurso hacia Cuba o Venezuela. Edwards, ex embajador en Cuba, cree que la muerte del disidente Zapata es un «escándalo político». Brunner, por último, lo considera «un hecho más que confirma la política dictatorial en materia de derechos humanos».


