Martes
, 09-03-10
El eje franco-alemán es el motor de Europa pero a veces se equivoca y empuja a Europa en una dirección peligrosa. Parece que Sarkozy y Merkel han acordado crear una especie de Fondo Monetario Europeo para ayudar a Grecia sin comprometer al BCE ni afectar a la estabilidad del euro. Es una pésima idea. Innecesaria y contraproducente. Eso sin recordar que los europeos se opusieron frontalmente a un Fondo asiático en los noventa, cuando estos países planearon poner en común sus reservas en defensa mutua. El argumento entonces utilizado es que esa decisión acabaría con el sistema multilateral instaurado tras la segunda guerra mundial y nos conduciría a un regionalismo competitivo que bien pudiera llevar a nuevas confrontaciones económicas y a devaluaciones competitivas. Pero parece que los enemigos de la globalización tienen razón, una cosa es lo que se predica y otra lo que se hace si Europa se siente amenazada.
El FME sería un instrumento innecesario que tendría que financiarse de los presupuestos nacionales, ¿o emitiría bonos propios aumentando así la deuda pública en circulación? Si lo hiciera, condicionaría la política monetaria del BCE erosionando su independencia. Si llegara a crear liquidez propia, remedando los derechos especiales de giro del FMI, se cargaría directamente al BCE. Robaría por definición competencias de supervisión y control fiscal a la Comisión con lo que agravaría el déficit democrático de la Unión. Todo ello sin considerar las inmensas dificultades jurídicas de crear una nueva institución europea. Y todo para qué. ¿Para salvar el orgullo europeo o para poder seguir jugando con los presupuestos nacionales sin someterse a la disciplina de los mercados financieros? Este es el punto central, parece que el eje europeo compra la tesis exculpatoria de la conspiración especulativa. Gran día para Europa. Por fin ha encontrado una razón de ser, el imperialismo yanqui.

