Edgar Hilsenrath. Errata Naturae (Madrid, 2010). 262 páginas. 19, 90 euros
«Fuck America»
Autor: Edgar Hilsenrath
Traducción: Iván de los Ríos
Editorial: Errata Naturae
Colección La Mujer Cíclope
Madrid, 2010
262 páginas
19, 90 euros
¿Quién es Edgar Hilsenrath?
Edgar Hilsenrath nació en Leipzig, Alemania, en 1926. Durante la Segunda Guerra Mundial sobrevivió al encierro en el gueto de Czernowitz, de donde pudo finalmente huir, primero a Israel y más tarde a Estados Unidos. Toda su obra está inspirada en esta experiencia de la violencia y el exilio, retrazada, sin embargo, con un tono irónico y rabelesiano. Durante décadas la obra de Hilsenrath fue rechazada por los editores alemanes, temerosos de la reacción que pudiera suscitar el crudo tratamiento de la Shoah, y fue publicada únicamente en Estados Unidos. Sólo a partir de 1979 comienzan a publicarse en su país natal las primeras novelas de Hilsenrath, obteniendo de forma inmediata un inmenso reconocimiento y algunos de los premios literarios más prestigiosos de la lengua alemana. Actualmente, Hilsenrath es uno de los escritores germanos vivos más reconocidos, sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas y acaba de reeditarse su obra completa por parte de la editorial Dittrich.
Actualizado Jueves , 11-03-10 a las 17 : 44
«Fuck America». Con un título tan evocador como poderosamente expresivo cuesta creer que la novela que con tanta inteligencia desbordante escribió Edgar Hilsenrath verse sobre uno de los temas que más ríos de literatura han hecho correr en el último siglo: el Holocausto. Y si congeniar título y temática resulta cuando menos sorprendente para esta cusa, más perplejidad (de la grata, no se crean) provoca el descubrimiento del ingrediente esencial del cóctel literario que Hilsenrath preparó con esmero y dedicación, el humor ácido y la sorna sin prejuicios.

Así es. Aunque según la palabra del dios Adorno («Después de Auschwitz no puede haber poesía») fuera inconcebible encontrar cualquier atisbo de esperanza en la literatura posterior al exterminio judío por parte de los nazis, Edgar Hilsenrath logró con «Fuck America» (Errata Naturae) descubrir a lectores de medio mundo primero y el otro medio después (sus obras fueron prohibidas en Alemania hasta los año 70, mientras que el presente libro no encuentra editorial en Estados Unidos... juzguen ustedes mismos) que el humor es la única salida para seguir viviendo, para superar la situación y dejar claro que el Holocausto tuvo lugar. «Sé que soy una rara avis dentro de este tipo de literatura, pero hay que reírse, aunque a veces nos atragantemos, hay que reírse», confiesa el autor en su reciente visita a Madrid.

No obstante, el autor se confiesa «optimista» y en dicha cualidad reside su estrategia para sobrevivir. Una estrategia que, vistos los resultados, no le ha salido nada mal, pues con 84 años vive retirado en Berlín y su propia historia dejó de perseguirle hace mucho tiempo (tanto que cree que, de hecho, no llegó a perseguirle nunca). Meritorio logro el de Hilsenrath, ateo y judío («el judaísmo es tanto una religión como una comunidad», según el autor) que sobrevivió al horror del encierro en el gueto de Czernowitz. Como Jakob Bronsky, el protagonista de «Fuck America», en el que Hilsenrath ha mezclado con rigurosa precisión ficción y realidad hasta hacer desaparecer las extrañas fronteras (nunca la alegoría política fue tan conveniente) que a veces separan la una de la otra.

El sueño americanoQuién sabe si llevado por su propia experiencia, pero Edgar Hilsenrath riega los capítulos de «Fuck America» (el título evoca la frase que el padre del autor pronunció con vehemencia incontenible cuando, diez años después, su pobre y judía familia consiguió el consentimiento de los Estados Unidos para viajar al «sueño americano») con altas dosis de sexo, ironía, humor y digna literatura, por lo que algunos han osado compararle con Bukowski (ya quisiera éste último, perdonen la impertinencia). En «Fuck America» los años se suceden en la vida de Jakob-Edgar y mientras el alter ego del autor se hace hombre en las calles de Nueva York escribiendo «El pajillero» (título «bestselleriano» que el escritor anima a utilizar a cualquiera de las rapaces editoriales), Hilsenrath pasa 20 años de su vida en la Gran Manzana, vomitando dosis de realidad.

Ficción y realidad, realidad y ficción, caras opuestas de un mismo espejo que, rivalizando con el de «Alicia», nos lleva al País de las Maravillas de Hilsenrath, del que el lector no querrá nunca ser deportado. «Quiero que se conozcan los lados menos buenos de Estados Unidos», confiesa un Hilsenrath encantado de que su obra se publique en España. Lo dice un escritor al que han acusado de pornográfico, «pero no es cierto», se defiende. «todo lo contrario, además a mi edad ya no puedo pensar en el sexo». Y es que este higiénico autor no tiene miedo de parecer grosero o machista, de hecho es como si quisiera provocar esa reacción en el lector, en una extraña mezcla (de difícil hallazgo) del más viejo humor judío centroeuropeo.

Aunque dice no haber escrito una autobiografía, sino literatura, Edgar Hilsenrath se mueve con parsimoniosa inteligencia en lo que a temas políticos se refiere. Eso sí, siempre sin pelos mediáticos en la lengua: «El pueblo palestino tiene el mismo derecho que el judío, pero es un problema grave para Israel. No es un problema racial, sino político. Si dejaran entrar a todos los palestinos, el Estado de Israel dejaría de existir». Pero no sólo dejó apuntes que coparían los titulares de los medios (menos) informativos, en su visita a España para descubrirnos «Fuck America» Edgar Hilsenrath se convirtió en autor imprescindible en nuestras estanterías.

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