
AFP Jeff Bridges con un viejo sueño en las manos: el Oscar
Todo estaba a su favor. Lo sentimos George Clooney, pero Jeff Bridges ya había arrasado con los premios de las Asociaciones de Críticos de Cine en Los Ángeles, Chicago y Londres, además de haber ganado también el Globo de Oro, el premio de películas independientes Spirit Award y hasta el Festival de Palm Spring.
Igual que Clooney, Jeff también había sido candidato otras cuatro veces, pero no hay quinto malo y por fin ha recibido el Oscar como Mejor Actor por su papel como el cantante de música country Bad Blake de la película «Corazón rebelde». No había dudas, era un voto cantado.
-Si el Oscar define el éxito de su carrera, ¿qué define el éxito de su vida personal?
-Lo primero que se me pasa por la cabeza es mi esposa. Ella es mi apoyo, es quien lleva la cuerda de mi cometa. Me deja ir hacia arriba pero después me baja con toda su dulzura. Amo volver a casa. Y mis hijas, creo que son la cola del cometa, porque me mantienen centrado. Las amo.
Hijo de otro actor famoso como Lloyd Bridges, Jeff nació el 4 de diciembre de 1949, en medio del mundo de Hollywood. Y con las puertas abiertas desde la cuna, parecía que el destino ya estaba marcado, pero por un tiempo se resistió. «Me rebelé. Me resistía a entrar en el mismo negocio que papá, ya que no sabía si tenía todo lo que se necesitaba para ser buen actor».
Las épocas de adolescente fueron todavía más rebeldes y sus padres tuvieron que llamarle la atención cuando descubrieron que tenía un problema con drogas y marihuana. «Estoy contento de haber sobrevivido a los 60», asegura Bridges, porque fueron muy peligrosos. Divertidos también. La verdad, todo en la vida te enseña algo».
Giros de noventa grados
Con el tiempo se recuperó y demostró que tenía lo que necesitaba, cuando recibió la primera nominación al Oscar por «La última película», de Bogdanovich, en 1972, pero, aunque fue candidato otras cuatro veces más, nunca ha alcanzado la fama de otros de su generación como Robert De Niro, Al Pacino o Dustin Hoffman. Y él lo sabe. «Nunca seguí el camino de las estrellas de cine, porque siempre me gustó dar giros de noventa grados en todos mis trabajos. Supongo que interpreté tantos papeles diferentes que no permití que se creara una imagen determinada en el público, pero de paso evité los estereotipos».
Echando la vista atrás, razón no le falta, porque hora es de decir que Bridges dijo no a varios de los proyectos más importantes del Hollywood de las últimas décadas, como «Taxi Driver», «Love Story», «Rambo», «Tiburón», «Oficial y caballero», «Atracción fatal», «Speed», «Batman»... y hasta «Indiana Jones». Y lo más increíble: no se arrepiente para nada.
-¿Se parece en algo al personaje de Bad Blake de la película?
-Con lo que más me identifico es con la música, porque yo compuse y toqué la guitarra de chaval. La gran diferencia es que mi personaje de Bad no tuvo buenos padres y además yo tengo un matrimonio muy fuerte que Bad nunca tuvo. Pero la música... a lo mejor me pongo a formar una banda de música country. Suena bien la idea.
-¿Así piensa aprovechar el poder del Oscar?
-Creo que el cine es un buen ejemplo de la forma en que funciona el mundo. Hay toda clase de opiniones y diferentes sistemas, pero podemos trabajar juntos. Y si es posible rodar la película más hermosa, también podemos lograr un mundo mucho más hermoso todavía. Espero que esta idea se cumpla.

