Estaban en paro. Ahora, Gloria y Auxiliadora han puesto en marcha una consultora con vocación social / DE SAN BERNARDO
«Ser mujer y empresaria supone sobresfuerzo»
Su paso por la oficina del INEM les brindó la idea: montar una consultora con clara vocación social y orientada a la incorporación de la igualdad de oportunidades. Así, Gloria y Auxiliadora cambiaron la prestación por desempleo por sendos despachos con una idea en mente: «Queríamos contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa, más global, más justa y con menos desigualdades», comentan al unísono.
Con poco más de un año de vida, Empiezaconsultora, ha supuesto para estas dos mujeres un máster en sacrificio: «<MC1>Ser mujer no facilita las cosas, como en casi todas las ocasiones supone un sobresfuerzo», comenta Gloria al tiempo que admite que sin el apoyo familiar hubiese sido imposible alcanzar su meta. «Siempre hemos pensado que si una persona tiene que enfrentarse sola a poner en marcha una iniciativa empresarial es fácil que se rinda y abandone. Por ello, es para nosotras una gran satisfacción ayudar a otras mujeres en la situación que estábamos nosotras hace unos años y, así, contribuir a que realicen su sueño». A ellas, precisamente, les brindan su web www.empiezaconsultora.es como amarre.
Lunes
, 08-03-10
Un año más la historia se repite. Hacer balance en el Día Internacional de la Mujer sirve para darse cuenta de que las cosas no cambian para ellas, salvo que la crisis pesa como una losa para todos y parece estar variando poco a poco los papeles entre hombres y mujeres en los hogares. Pero más bien por una cuestión de pura necesidad que de conciencia de género. A ellos les ha afectado más el paro y han tenido que ocuparse de las labores domésticas, mientras ellas conservan sus empleos o han salido de casa en busca de trabajo.
Por lo demás, todo sigue igual. Dos años bajo el paraguas de un Ministerio de Igualdad poco han aportado en políticas de género, aparte de impulsar una ley del aborto que ha dado más quebraderos de cabeza que alegrías. A veces incluso se ha producido cierto retroceso. Las mujeres siguen cobrando entre un 25 y 30% menos que los hombres por desempeñar el mismo trabajo, denuncian los sindicatos. Ellas ocupan además empleos más precarios, son las «reinas» de los contratos temporales. Y siguen sin acceder a los altos puestos de responsabilidad, incluso retroceden entre los altos cargos. Los últimos datos de la escuela de negocios IESE indican que hoy la presencia femenina en los puestos directivos se reduce a un mísero 13% (en 2007 era del 19%).
El temor de que la crisis aparque el avance de la mujer parece más una realidad que una amenaza. Mientras tanto ellas resisten mejor los estragos de esta dura debacle ecónomica. De hecho, por primera vez en los últimos veinte años, hay más hombres parados que mujeres, según el índice laboral de la consultora Manpower. Y es que el número de hombres que se han quedado sin trabajo creció casi el doble que el de mujeres. Una de las razones estriba en que ellas tienen mayor nivel educativo, dice este informe.
Conservar el empleo
Es más. Desde marzo de 2009 se ha detectado un frenazo en el aumento de mujeres paradas. La mayor parte de las desempleadas son aquellas que se incorporan al mercado laboral, jóvenes o mayores que tras dedicarse al cuidado de la familia deciden trabajar. Es decir, no se destruye tanto la ocupación femenina. Las que ya disfrutaban de un empleo parece que consiguen conservarlo. No obstante, hay más paradas de larga duración.
Este fenómeno ha provocado otro detectado por la Fundación Adecco. El hombre entra en el hogar. Los varones dedicados a las tareas domésticas han aumentado un 14% en el último año, mientras las mujeres han disminuido un 4,7%. Ellas salen de casa para buscar trabajo y hacerse cargo de la economía familiar.
Sin embargo, el hecho de que la mujer se haya convertio en un resorte resistente a la crisis es un espejismo, que no debe eclipsar la realidad de que ellas aún tienen retos que afrontar, advierte UGT.
De hecho, este sindicato hace otra interpretación y prefiere contextualizar los datos sobre la tasa de ocupación femenina. «El desempleo sigue siendo femenino», asegura Almudena Fontecha, secretaria confederal para la Igualdad de UGT. «El trabajo lo ha perdido quien lo tenía -prosigue-, por lo que a los empleos destruidos durante la crisis hay que añadir un gran colchón de paro estructural previo, que afecta en gran medida a las mujeres». Ellas, desde luego, siempre parten de una posición más débil en el mercado laboral.
Ante la progresiva incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, Fontecha explica que «puede deberse a que las mujeres que no han trabajado nunca o abandonaron su empleo para ocuparse de sus hijos deseen contribuir ahora al mantenimiento del hogar por la ausencia del sueldo del varón, aunque sea en condiciones de mayor precariedad. Sin embargo -advierte- mucho me temo que la mejora de la actual situación económica conlleve de nuevo la expulsión de la mano de obra femenina una vez que vuelvan las vacas gordas».
La crisis también ha generado importantes diferencias por grupos de edad. Entre los jóvenes, el paro es muy superior entre las mujeres. Por el contrario, el desempleo femenino es menor que el masculino entre los mayores de 55 años. En su estudio «Mujeres ante la crisis económica. Impactos y Oportunidades», UGT destaca que el paro juvenil alcanza el 49% y que las mujeres jóvenes representan un 33% del total de parados.


