Actualizado Martes , 09-03-10 a las 08 : 57
Con ciento cuarenta y un años de historia a sus espaldas, la Gran Peña es una de las sociedades con más solera de Madrid. Y además, ocupa desde 1917 uno de los edificios más representativos de la Gran Vía, en el número 2 de esta calle, obra de los arquitectos Eduardo Gambra Sanz y Antonio de Zumárraga.
Hablar de la Gran Vía es hacerlo de la Gran Peña. Este club privado y elitista fue uno de los primeros vecinos de la nueva avenida madrileña: su edificio se proyectó en 1914 y comenzó a construirse al año siguiente, ya como sede de esta Sociedad. Sus nueve plantas —dos bajo rasante— se levantan sobre un solar que hace esquina con la Gran Vía y las calles Reina y Marqués de Valdeiglesias.

El club de peñistas ocupó los sótanos, el ático y las plantas baja y primera, mientras que el resto del edificio se destinó en principio a viviendas de alquiler.
Del café Suizo a la Gran VíaLa Sociedad Gran Peña ha estado vinculada a la historia de España desde su fundación, en 1869. Sus orígenes se hunden en el Ejército español: militares del Estado Mayor y del cuerpo de Ingenieros que hacían tertulia en el café Suizo de la calle de Sevilla terminaron uniéndose con sus compañeros de Artillería.
Entre sus miembros —que prefieren mantener un discretísimo silencio—, hay militares, aristócratas, arquitectos, médicos, banqueros, ingenieros, políticos, diplomáticos... Es un club privado «con pocas reglas escritas pero muchos hábitos» que se respetan escrupulosamente. Por ejemplo, el presidente de la institución suele ser un teniente general o un grande de España.
José Canalejas y José Calvo Sotelo fueron peñistas, y también el Rey Alfonso XIII, como ahora lo es Don Juan Carlos, proclamado presidente de honor por aclamación en el año 1975.
De sillones a botasClausurado durante la II República, en 1932 un cerrajero tuvo que acudir hasta el edificio de Gran Vía número 2 para poder cerrar las puertas. Protagonista también durante la Guerra Civil, un mismo día entraron a incautarse del edificio un grupo de hombres de las Juventudes Socialistas y otro de la CNT. El que era comedor de la Sociedad se convirtió en almacén de máquinas de coser Singer, y con el cuero de butacas y sillones se hicieron zapatos y botas.
Desde el retorno de la democracia, y hasta su fallecimiento en el año 2002, el presidente de la Gran Peña fue el Conde de Toreno, Francisco Queipo de Llano. Y hoy la dirige el Marqués de Quintanar.
Allí se celebran tertulias, se juega a las cartas, se charla en el ático — con una vista espectacular— o se come o cena en su restaurante. Los peñistas tienen un salón privado, en el que únicamente pueden entrar ellos. En el resto de actividades pueden participar también personas invitadas por los peñistas. La Sociedad no admite mujeres como socias, aunque éstas pueden acceder al uso y disfrute de las instalaciones.
Para hacerse socio de la Gran Peña es necesario el aval de cinco personas que ya sean socias, dos de los cuales deben pertenecer a la junta directiva de la entidad.
Reforma y hotelTodo el edificio es propiedad del club. Cuando se trasladaron allí, a comienzos del siglo XX, las plantas dedicadas a viviendas y oficinas se alquilaban, con la idea de que la Sociedad viviera de esas rentas. Pero la situación económica se complicó, y la Gran Peña optó por otra fórmula: en 2006 el Ayuntamiento aprobó un plan especial que permitió reformar el edificio —que cuenta con protección máxima— y darle uso hotelero a parte del inmueble.
En sus plantas superiores está ahora el hotel Ada Palace, inaugurado en septiembre de 2009. La reforma ha dotado al inmueble de una nueva distribución a partir de la planta primera, y lo ha adaptado a la normativa contra incendios y de accesibilidad en planta baja y sótano.

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