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Lunes
, 08-03-10 a las 13
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La gala de entrega de los premios Oscar celebrada anoche, aunque histórica en lo que a cuota femenina se refiere, fue bastante soporífera en cuanto a espectáculo y humor. El veto sufrido por Sacha Baron Cohen días antes por la «broma pesada» que, según la Academia, pretendía gastar a James Cameron hacía temer lo peor, pese a la presencia de Steve Martin y Alec Baldwin como maestros de ceremonia.
Los aburridos augurios se cumplieron y la gala fue sobria hasta la extenuación, un logro también alcanzado por la duración de la misma (tres largas horas de sopor y escasas sopresas). El único momento (un poco) gracioso lo protagonizó, como no podía ser de otra manera (iba a ser la pareja de Baron Cohen en el gag que la Academia prohibió) Ben Stiller.
El actor irrumpuó en el escenario disfrazado de na'vi, los alienígenas del filme "Avatar" de James Cameron. Stiller apareció untado en azul, con los ojos amarillos, las orejas puntiagudas e incluso cola, tal y como los personajes que pueblan el universo de Pandora, el planeta donde se desarrolla la acción de "Avatar".
Escaso espectáculo"Lloverá humor", afirmó Bill Mechanic, productor de la ceremonia en la jornada previa, pero lo cierto es que el espectáculo resultó largo y carente de ritmo en algunos momentos, con montajes excesivamente largos y sin demasiado interés.
Los aburridos augurios se cumplieron y la gala fue sobria hasta la extenuación, un logro también alcanzado por la duración de la misma (tres largas horas de sopor y escasas sopresas). El único momento (un poco) gracioso lo protagonizó, como no podía ser de otra manera (iba a ser la pareja de Baron Cohen en el gag que la Academia prohibió) Ben Stiller.
El actor irrumpuó en el escenario disfrazado de na'vi, los alienígenas del filme "Avatar" de James Cameron. Stiller apareció untado en azul, con los ojos amarillos, las orejas puntiagudas e incluso cola, tal y como los personajes que pueblan el universo de Pandora, el planeta donde se desarrolla la acción de "Avatar".
La gala arrancó con un número musical a cargo de Neil Patrick Harris, tan suelto como en sus apariciones como presentador en los premios Tony y los Emmy, que precedió a la aparición de los conductores de la gala, Steve Martin y Alec Baldwin, que descendieron desde los cielos del teatro Kodak y bromearon sobre las películas candidatas.
"Meryl Streep tiene el récord de candidaturas de una actriz, pero a mí me gusta decir que tiene el mayor número de fracasos", bromeó Martin ante las risas de su compañera de reparto en "No es tan fácil", de Nancy Meyers. En ese filme también aparece Baldwin, lo que dio pie a más risas entre ellos: "¡Qué trío más memorable!", dijeron los presentadores, para después estrecharse las manos y felicitarse por ello.
Otros momentos destacados fueron el montaje que parodió a la película "indie" revelación del año, la terrorífica "Panormal Activity", y la aparición de Pedro Almodóvar y Quentin Tarantino para presentar el Oscar a la mejor película extranjera. "Es genial conocerte, siempre he sido un admirador de tus películas", dijo Tarantino, a lo que el manchego contestó: "A mí también las tuyas, aunque no entienda ni una palabra de ellas".
Por último, el público reaccionó con una gran carcajada cuando Tim Robbins presentó la candidatura de Morgan Freeman al mejor actor, por "Invictus". Robbins recordó cuando coincidió con el actor en "The Shawshank Redemption", y allí, casi al final del rodaje, le enseñó lo que es realmente la amistad. "La amistad es poder pedirle al otro que te traiga un café, así que Ted, por favor, tráeme uno. Porque te llamas Ted, ¿no?", dijo el ganador del Óscar por "Mystic River".






