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Lunes
, 08-03-10 a las 10
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A la industria de la música se la «entierra» cada semana. Lo hacen sus directivos y algunos músicos, desesperados por el p2p y por la caída continua de las ventas de discos. Pascual Egea, presidente de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), parece algo cansado de ese mensaje: «La música está muy viva. Va a existir siempre», afirma. Y, para demostrarlo, enseña algunos datos recogidos en el anuario de su asociación: en una década se han duplicado los conciertos, ha aumentado el número de espectadores un 52 por ciento, y el de los ingresos por venta de entradas un 117 por ciento...
Todavía no hay cifras de 2009, pero los promotores creen que se ha mantenido el ritmo de contrataciones y de venta de entradas, a pesar de la crisis y de que los ayuntamientos han reducido sus presupuestos. Al cabo, la industria de los discos mira una botella que tiende hacia el vacío (600 millones de ingresos en 2000, 187 en 2009), mientras que la de los conciertos la contemplan con una sonrisa (69 millones en entradas vendidas en 2001, 150,2 en 2008).
Y, entre unos y otros, los aficionados, internet, las estrategias de distribución y promoción. José Luis Martínez, gerente de la APM, resume el nuevo negocio en tres pasos: internet, casi como una herramienta de marketing, «aunque hay que trabajar y perfeccionar los modelos de pago por suscripción o por descarga»; los escenarios, «para defender en directo la música grabada», y la propiedad intelectual, «para incentivar y remunerar a los autores que no son intérpretes».
Algunos expertos creen que el dinero vendrá de varias direcciones: vídeos y publicidad, móviles, «merchandasing» o suscripciones a servicios como Spotify, aunque sólo el 4 por ciento de sus usuarios son de pago (necesitaría un 10 para ser rentable). Las cantidades que se manejan son tan pequeñas que Warner ha sugerido que no le compensa lo que deja de ganar en tiendas como iTunes. En cualquier caso, aún no ha retirado a sus artistas de este programa, que pone a nuestra disposición de forma legal casi toda la música del mundo.
Más allá del dinero, los creadores se plantean otro problema: si todos escuchamos la música en internet (hasta la MTV ha retirado Music de su logo), ¿quién ejercerá la labor de prescripción?, ¿quién ayudará a que nazcan estrellas? Algunos blogs, como pitchfork.com, ejercen de críticos globales, pero su influencia sobre los consumidores está muy lejos de lo que fue la época dorada de la cadena de televisión o de las listas de las radios.