Destituye a Goicoechea y nombra al hasta ahora director de «Público» secretario de Estado de Comunicación «para reforzar el mensaje económico» en lo que resta de legislatura

Félix Monteira / EFE
Félix Monteira, nuevo secretario de Estado de Comunicación
De 59 años y natural de Ponferrada (León), Monteira desembarcó en «Público» en enero de 2009, tras 33 años vinculado a Prisa. Fue fundador de «El País» en 1976, donde comenzó en documentación y luego fue subjefe de Economía y corresponsal en Bruselas durante cinco años. A su regreso a Madrid, fue nombrado jefe de Nacional, hasta 1993, cuando pasó a ser subdirector de Información General. En 1999 fue nombrado director de «Cinco Días». En 2003 volvió a ser nombrado subdirector de «El País» y en 2006 director de la edición gallega.
Cuando ayer trascendió que el director de «Público», Félix Monteira, será el nuevo Secretario de Estado de Comunicación se impuso lo obvio a falta de ulteriores explicaciones: Rodríguez Zapatero, a la baja en los sondeos, tira del grupo de comunicación más afín al nuevo PSOE para salir del bache. Una verdad a medias, según fuentes gubernamentales consultadas por ABC. El jefe del Ejecutivo reconoce que la comunicación en las últimas semanas es «mejorable», pero no hace responsable de todo a la hasta ahora secretaria de Estado, Nieves Goicoechea.
El último y más clamoroso error se produjo el miércoles de la pasada semana cuando el Gabinete gubernamental dejó sin desmentir durante 24 horas el anuncio del secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, de que se revisaría el aumento salarial de los funcionarios, lo que abrió otro conflicto con los sindicatos (a unir al de la nueva edad de jubilación).
En este punto difieren las versiones. «El desmentido a Ocaña era cuestión de su jefa, Salgado, o, en todo caso, de De la Vega, que es quien coordina políticamente», asegura una fuente de Presidencia en descargo de Goicoechea; mientras que otras fuentes relacionan el relevo con ese episodio al recordar que también ha cesado la responsable de Función Pública.
Lo cierto es que -además de este ejemplo y según se le ha ido complicando la legislatura a Zapatero- ministros, vicepresidentes y hasta el propio presidente han entrado en una espiral de desmentidos y declaraciones contradictorias que han mermado más su credibilidad. Baste como ejemplo el que unos días después de que Salgado acudiese a la «city» londinense para tranquilizar a los mercados, Rodríguez Zapatero volvía a criticarlos y hacerles responsables de la crisis en la misma capital del Reino Unido.
También el jefe del Ejecutivo tardó más de 24 horas en pedir la liberación de todos los presos políticos que hay en Cuba después de la trágica muerte del disidente Orlando Zapata. Clamorosa demora, toda vez que el día del fallecimiento de esta víctima del castrismo el jefe del Ejecutivo hablaba en la sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas.
La descoordinación, la falta de reflejos y las rectificaciones vienen no obstante de muchos meses atrás. Baste como ejemplo, el asunto de las descargas de internet, incluído fugazmente y a última hora en la ley de Economía Sostenible y que luego cayó fulminado del texto tras la revuelta ocurrida en la red.
«Razones familiares»
Varias fuentes coinciden en que Goicoechea había solicitado al presidente del Gobierno su relevo hace tres o cuatro semanas «por razones estrictamente familiares», antes incluso del polémico no desmentido a Ocaña. Pero admiten que ese y otros «errores por omisión», como que el desmentido sobre la nueva base del cálculo de pensiones se despachara sólo con una nota -ni Salgado ni De la Vega ni Corbacho ni Goicoechea pusieron voz y cara-, han contribuido a acelerar su defenestración.
Respecto a por qué Zapatero ha elegido al director de «Público» para sustituirla, las fuentes consultadas sostienen que con la elección de Monteira quiere «reforzar el mensaje económico» del Gabinete. Las mismas fuentes recuerdan al Monteira director del rotativo económico «Cinco Días» o corresponsal en Bruselas, además de subdirector de «El país», para explicar el porqué de su elección.
«Lo que necesitamos»
Uno de los consultados resalta que «un director de medio de comunicación nacional es, ante todo, un periodista con autoridad y eso es lo que necesitamos en este momento. Y si, además, es conocido de todos los interlocutores económicos, mejor». Salgado dijo ayer que el relevo de Goicoechea se enmarca «en la más absoluta normalidad» y le deseó «lo mejor».
En general, en el Gobierno se impuso el silencio durante toda la jornada, después de semanas en las que las críticas «sotto voce» a los problemas de «comunicación» del Ejecutivo eran moneda común.
De 59 años, Monteira ha mantenido hilo directo no sólo con Zapatero en estos últimos seis años, también con Angélica Rubio, la directora de Coordinación Informativa y «mano derecha» del matrimonio presidencial desde que llegara a Madrid. Todos ellos y el director general de La Sexta, Antonio García Ferreras, tienen en común su origen leonés y una amistad que no ocultan.
PP: «Se radicaliza»
El PP, por su parte, valoró negativamente el cambio porque indica que Zapatero camina hacia la «radicalización» y «abandona espacios de centro» al elegir como nuevo secretario de Estado de Comunicación a un periodista tan significado con la izquierda, explicó a Servimedia el secretario de Comunicación del PP, Carlos Floriano. A su juicio, la decisión de Zapatero pone de
manifiesto que el equipo con el que empezó la legislatura «se va deshilachando» y va perdiendo «solidez».
El diputados popular concluyó con una crítica al equipo presidencial, que a su juicio, «deja bastante que desear». Además, denunció que la elección del director de «Público» supone un nuevo gesto de que el presidente del Gobierno «se inclina hacia el grupo de sus amigos que se han visto beneficiados por muchas decisiones de Moncloa».




