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La seguridad privada con que cuentan los atuneros españoles que faenan en aguas del Índico, cerca de Somalia, repelió ayer un ataque de los piratas contra el pesquero «Albacán» e impidió su abordaje, pero los asaltantes demostraron que estaban dispuestos a todo. No sólo intercambiaron fuego de fusilería con los tres agentes privados que iban en el barco; también emplearon un lanzagranadas y esta vez acertaron con el objetivo.
Los cuatro piratas iban en un esquife de plástico de entre seis y nueve metros, pero con un «RPG» dispararon una granada de carga hueca (anticarro) que abrió un boquete en el casco del pesquero de altura, atravesó varios mamparos del buque y provocó un incendio en la sala de enfermería del «Albacán».
Aunque el Ministerio de Defensa y el armador restaron importancia al incidente dado que no hubo heridos ni fue necesario el desplazamiento a la zona de unidades navales, el ataque pirata supone un aumento de la agresividad y puntería de los asaltantes que, hasta ahora, no acertaban con los lanzagranadas. Los agentes privados cuentan con ametralladoras ligeras para disuadir a los posibles asaltantes, que suelen emplear fusiles de asalto soviéticos AK-47 del mismo o parecido calibre.
Sin ametralladoras pesadas
Por problemas burocráticos con las autoridades de las Seychelles, los pesqueros siguen sin poder embarcar las ametralladoras pesadas de 12,7 milímetros, el arma de guerra que iba a dar una clara superioridad de fuego y protección a los agentes privados para garantizar que los piratas no se pudieran acercar a los atuneros.
La tripulación del «Albacán», compuesta por 33 marineros, pudo controlar el incendio con extintores. La empresa vasca Albacora, propietaria del atunero, insistió en que lo importante es que la seguridad privada había funcionado y que nadie había sufrido daños.
El «Albacán» faenaba a unas 350 millas de la costa de Kenia. Al ser avistados a popa los piratas armados, se activó el «protocolo» correspondiente, los marineros se refugiaron en las bodegas y los guardias privados respondieron al fuego de los asaltantes con sus armas ligeras. Aunque acertaron con la granada, al final los piratas desistieron del intento de abordaje.
El atunero dio aviso a las autoridades de la «Operación Atalanta», se alejó de la zona del ataque y dos horas después volvía a faenar con normalidad, según destacó desde Bruselas la ministra del Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, para alabar la eficacia de la misión de la Unión Europea contra la piratería.
Las unidades de las Fuerzas Armadas españolas destinadas en la zona, la fragata «Navarra» y el avión de reconocimiento P-3 Orión, no tuvieron que acudir esta vez a auxiliar al atunero atacado.
El pesquero «Albacán» es el undécimo barco español atacado por piratas en aguas del Índico desde 2007 y el tercero que repele un intento de secuestro gracias a la actuación de la seguridad privada embarcada desde el pasado mes de octubre, según informó Efe. Los secuestros del «Playa de Bakio» en 2008 y del «Alakrana», en 2009, se resolvieron por el pago del consiguiente rescate. El Gobierno impulsó y autorizó en octubre del pasado año el embarque de agentes privados en los atuneros.
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