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En su reunión anual, el Parlamento del régimen chino aprobará una lluvia de millones en sanidad, agricultura, empleo y vivienda y, tras superar la crisis, luchará contra el recalentamiento de la economía
Actualizado Viernes , 05-03-10 a las 20 : 04
El pulso entre la “vieja guardia” liberal del ex presidente Jiang Zemin y la nueva generación de déspotas ilustrados del Partido Comunista chino se ha decantado a favor de éstos últimos. Ante casi 3.000 diputados venidos de todo el país – algunos con sus trajes típicos–, el primer ministro, Wen Jiabao, pronunció un discurso eminentemente social en la apertura de la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento del autoritario régimen chino.
Pekín aumentará los gastos en sanidad, educación, vivienda, agricultura, empleo y políticas sociales para paliar las desigualdades que ha generado el crecimiento de las tres últimas décadas y, al mismo tiempo, seguir engordando una pujante clase media cuya capacidad de consumo permita a la economía dejar de depender de las exportaciones, hundidas por la crisis.
“2009 fue el año más difícil en este siglo”, reconoció Wen, quien se congratuló porque China “lideró al mundo en el repunte de la economía”. Tras crecer un 8,7% el año pasado, Pekín se ha marcado como objetivo que el Producto Interior Bruto (PIB) suba este ejercicio un 8%, así como generar más de nueve millones de empleos. El problema en China ya no es la crisis, sino el recalentamiento de la economía por la subida de la inflación y la burbuja inmobiliaria, que ha disparado el precio de la vivienda.
Con unas rentas per cápita anuales de 17.175 yuanes (1.850 euros) en las zonas urbanas y 5.153 yuanes (555,69 euros) en las rurales, los chinos tienen que endeudarse durante varias generaciones para comprar una casa. Para evitar tensiones que afecten a la estabilidad del régimen, Pekín destinará 63.200 millones de yuanes (6.815 millones de euros) a la construcción de tres millones de viviendas de protección social y 2,8 millones de apartamentos para eliminar núcleos chabolistas.
Esta es una de las principales medidas que impulsará el Gobierno, que dedicará a la agricultura y el campesinado 818.300 millones de yuanes (88.249 millones de euros). Además, el presupuesto prevé 318.500 millones de yuanes (34.348 millones de euros) para la extensión de un todavía exiguo sistema de seguridad social, que ya cubre a 401 millones de empleados urbanos y tiene 830 millones de beneficiarios en su asistencia médica rural.
Pekín también destinará 43.300 millones de yuanes (4.669 millones de euros) a la promoción de empleo y multiplicará los créditos al consumo y las pensiones de jubilación para mejorar el nivel de vida, sobre todo en el campo.
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