«Los hombres que miraban fijamente a las cabras»
EE.UU.
2009
93 minutos
Género: Comedia
Director: Grant Heslov
Actores: George Clooney, Ewan McGregor, Kevin Spacey, Jeff Bridges, Robert Patrick, Rebecca Mader, Stephen Lang, Stephen Root, Nick Offerman, Tim Griffin, Waleed F. Zuaiter
2009
93 minutos
Género: Comedia
Director: Grant Heslov
Actores: George Clooney, Ewan McGregor, Kevin Spacey, Jeff Bridges, Robert Patrick, Rebecca Mader, Stephen Lang, Stephen Root, Nick Offerman, Tim Griffin, Waleed F. Zuaiter
Publicado
Viernes
, 05-03-10 a las 09
:
47
Uno se espera de la CIA y los marines casi cualquier cosa, excepto quizá que organicen un pelotón especial de guerreros con poderes paranormales o extrasensoriales, para librar la guerra de una forma menos cruenta (aunque el objetivo sea el mismo: ganarla). Pues eso es lo que cuenta esta película, intrigantemente basada en un libro de “no ficción” (humm): un grupo de élite, y tan secreto que no lo conocía ni Bush, capaz de atravesar paredes o de liquidar una cabra haciendo lo que cuenta el título. La premisa es tan irresistible que uno sigue la trama deseando que no se estropee demasiado, a pesar de lo poco inspirado de la dirección de Grant Heslov, quien debuta tras escribir con George Clooney Buenas noches y buena suerte. Por lo que se puede deducir que es un proyecto de Clooney, quien sigue fiel a su vocación de lo que sus paisanos más conservadores llamarían directamente rojo o algo peor: no es para tanto, desde luego, y además su carrera demuestra que puede permitírselo.
Clooney se reserva el lucido papel del mirador torvo convencido de sus poderes y, con peluca de hippy o con el más apañado corte militar, se divierte de lo lindo, quizá más que el espectador. Su partenaire Ewan McGregor está tan sosito como suele pero no importa porque el reparto estelar continúa: Kevin Spacey hace uno de esos malos-que-gusta-odiar y aquí nos divertimos tanto como él. Y, sobre todo, está el tremendo Jeff Bridges que hace que uno se agite (indolentemente, como él) en la butaca sólo de verle en el papel de gurú del batallón psíquico, con su coleta y su hablar amortiguado como bajo los efectos de una estricta dieta de porros. De hecho, Bridges ofrece aquí una gozosa variante de su inmortal -y grande- Lebowski, el Nota que le hizo figura de culto. Parte de la inspirada locura de combustión lenta que exhibía aquella película le hubiera venido bien a ésta; eso, o directamente que la hicieran los Coen, amigo George.


