La prensa libre, la oposición y el oficialismo de Venezuela han expresado su indignación y rechazo por la «cooperación» que habría prestado el gobierno de Hugo Chávez a las FARC y a ETA para atentar contra altos cargos de Colombia en Madrid. Ambos han denunciado desde 1999 el apoyo de Chávez a la guerrilla colombiana. También a los etarras que viven en el país como refugiados desde finales de los 80.
En nombre de la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a los 16 partidos de la oposición, Tomás Guanipa, secretario general de Primero Justicia, un partido joven que hoy cumple su décimo aniversario,calificó de «deplorable y sumamente grave» la supuesta «cooperación». Pidió además al gobierno venezolano a «dar una respuesta a estas acusaciones, que esperamos no sean ciertas por lo que implicaría para Venezuela».
Sin embargo, Guanipa afirmó que «para nadie es un secreto que en estos años de gobierno de Chávez las FARC han hecho en Venezuela lo que les ha dado la gana».
Mientras, el presidente colombiano Álvaro Uribe pidió extrema prudencia acerca de este asunto, informa Alejandra de Vengoechea. En cualquier caso, hace décadas que en Colombia se habla de la tecnología etarra al servicio de los delincuentes. Se sabía, por ejemplo, que en los 80 ETA entrenó a los narcotraficantes en la fabricación de coches bombas como los que utilizó el capo Pablo Escobar, muerto en 1993.


